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6 de abril de 2026

Reseña Corazón de perro - Álvaro García Hernández


FICHA DEL LIBRO
Editorial:
Año de edición:
2026
Páginas:
448
P.V.P.
21,90 euros

Sinopsis:

Un hombre roto. Una verdad enterrada. Un secreto demasiado oscuro para salir a la luz.

Elena fue la última en desaparecer. Trece años atrás, subió a un todoterreno blanco conducido por un hombre sin cejas. Nunca volvió. El caso se cerró con rapidez: Dalmau, el presunto culpable, se suicidó; Verdugo, el agente del Seprona que estuvo a punto de descubrir la verdad, cayó abatido. Con el silencio, todo parecía haber terminado.

Hasta esta noche. Una niña acaba de ser secuestrada en idénticas circunstancias. Las cámaras muestran el mismo coche. Al mismo hombre. La pesadilla ha regresado, y con ella el nombre de Verdugo —el único que estuvo cerca de detenerlo—. Pero aquel hombre ya no es el mismo. Vive a duras penas, arrastrando un cuerpo roto... y una promesa incumplida.

Cuando Balma Dalmau aparece, hija del presunto asesino, el pasado se abre como una grieta. Nada está enterrado del todo. Ni la culpa. Ni la verdad.

Y Verdugo deberá volver a mirar al monstruo a los ojos.

Fuente: web de la editorial


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Opinión personal:

Esta novela llegó a mis manos sin esperarlo, sin saber bien qué me iba a encontrar en ella. Y aun así, desde el primer momento desprendía una especie de magnetismo difícil de explicar que me impulsó a adentrarme en ella sin hacer preguntas.

En 2009, dos niñas fueron asesinadas y una tercera desapareció tras subir a un todoterreno. La investigación fue chapucera y el caso se cerró de forma precipitada tras la muerte del principal sospechoso y con Modesto Verdugo, el agente del Seprona, que estuvo a punto de descubrir la verdad, malherido de un disparo. Todo quedó enterrado… o eso parecía. Trece años después, una niña desaparece en circunstancias idénticas. Mismo modus operandi, mismo tipo de vehículo, misma sombra al volante. La pesadilla regresa, obligando a reabrir una herida que nunca cicatrizó por completo. Y en el centro de todo reaparece Verdugo, acompañado por Balma Dalmau, periodista e hija del supuesto asesino, obsesionada con descubrir la verdad y poder limpiar el nombre de su padre.

El verdadero motor de la historia no es solo el crimen, sino sus consecuencias. Lo que queda después. Lo que no se resuelve. Contiene una crítica social afilada a la corrupción, al poder y a ese periodismo sensacionalista que convierte el dolor ajeno en titulares. Y pone de relieve que la culpa no siempre recae en quien comete el delito, sino también en quienes miran hacia otro lado, callan o manipulan la verdad.

Aunque se hace de rogar y tarda demasiado en aparecer, en el centro de la historia encontramos a Modesto Verdugo, exagente de la Guardia Civil roto tanto física como emocionalmente que carga con una promesa hecha a los padres de la niña que desapareció trece años atrás y con la sospecha de que, si no actúa él, nadie más lo hará. No es un héroe, sino alguien que no sabe rendirse y su fragilidad es una de las grandes bazas del libro. Y a su alrededor, hay un coro original de secundarios como los Gemelos Pardos, el sargento Alfonso García, un prodigio de las matemáticas, altos cargos políticos, familiares de víctimas y periodistas de distinto pelaje. Aunque aparezca brevemente, me ha gustado especialmente el personaje de Sandokán, que merece una novela con él de protagonista.

La acción se desarrolla entre Valencia y Alicante, durante un tórrido verano. El libro apuesta por un Mediterráneo áspero y abrasador, alejado del tópico turístico, que no invita a echar la siesta bajo el sol.

Me ha parecido muy original el título del libro, un guiño potente y simbólico que expresa a la perfección el espíritu de la novela. Sin embargo, por ponerle unos peros, no me ha terminado de convencer el vínculo que nace entre su protagonista y otro de los personajes, lo he visto demasiado precipitado todo. Algunos diálogos son poco naturales y ciertas situaciones se sienten forzadas en beneficio de la trama. El autor no ha sido muy riguroso en lo que respecta a los procedimientos internos de la Guardia Civil, y eso me ha chirriado un poco. Pero, en general, ha sido una lectura entretenida.

En definitiva, un noir mediterráneo de heridas abiertas, de cuentas pendientes y de monstruos que nunca llegaron a desaparecer del todo. Si lo que te he contado te atrae, no necesitas buscar más.

Y como siempre digo, esta es la opinión personal de una simple lectora, no de una crítica literaria.

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