Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 360 |
P.V.P. | 20,90 euros |
Sinopsis:
Al alba del 9 de enero de 2017, Jacob Fisher, un asesor financiero de San Francisco, encuentra en la cocina el cadáver de su esposa Natalie cosido a puñaladas y con varias mantis religiosas encima. El asesinato coincide con la desaparición de Sharon, la hija adolescente del matrimonio. Al tomar el mando de la investigación, el inspector William Parker se da cuenta de que el modus operandi del homicida es el mismo que el de Victor Black, un asesino en serie que cumple su condena en el corredor de la muerte de la Prisión Estatal de San Quintín. Sin embargo, los detalles de sus crímenes nunca se hicieron públicos. ¿Por qué han vuelto las mantis? ¿Atraparon al hombre equivocado o se trata de un imitador que logró hacerse con la información?
Para resolver el enigma, Parker tendrá que entrevistarse con Black en prisión. Comienza así un juego de manipulaciones y mentiras que destapa la fría y ególatra personalidad del preso: mientras las certezas del inspector se van desvaneciendo, su entorno más cercano podría estar amenazado por un secreto oculto durante años.
Fuente: web de la editorial

Opinión
personal:
Llevaba tiempo con este autor en mi radar tras ver las
excelentes críticas que habían recibido sus libros, aunque no había encontrado
la ocasión de acercarme a su obra hasta la publicación de este nuevo
título. Tras la lectura de esta precuela tan adictiva de El último caso
de William Parker, puedo afirmar que ha cumplido las expectativas
generadas, lo que sin duda me anima a hacerme con sus trabajos anteriores.
San Francisco, enero de 2017. Jacob Fisher entra en la cocina
y encuentra a su mujer Natalie con múltiples puñaladas en la espalda y un
número alarmante de mantis religiosas que se alimentan de la sangre. Eso no es
todo. Su hija adolescente ha desaparecido. El inspector William Parker
asume el caso y pronto detecta que el crimen exhibe el mismo macabro sello que
caracterizó los crímenes de Víctor Black, un asesino en serie condenado a
muerte. ¿El verdadero asesino sigue en la calle o estamos ante un imitador?
Con esa carta de presentación, Escrivà tan solo necesita tres
páginas, ni una más, para atraparte en la lectura cual tela de araña. A partir
de ahí, ya no tienes escapatoria. La escena es tan visualmente brutal que
obliga a seguir leyendo para saber qué demonios ha pasado en esa casa de San
Francisco.
Aunque la premisa no es original (crímenes idénticos a los de
un asesino serial ya condenado), sí que es adictiva porque necesitas conocer la
identidad del asesino y además me han sorprendido algunos giros que no me
esperaba. Y, por señalar un pequeño matiz, en parte una apreciación
personal, aunque la trama se desarrolla en San Francisco, la ambientación
se sugiere más que se detalla. Las descripciones del entorno son discretas, lo
que hace que el peso recaiga principalmente en la historia y los personajes,
por encima de la construcción del escenario.
La narración en tercera persona, que avanza a ritmo contenido
pero constante, alterna capítulos con diferentes puntos de vista,
principalmente los de William y Jacob. Un recurso que permite mantener el
suspense al dejar al lector piezas de un puzle incompleto que deberá ensamblar.
Esos capítulos cortos funcionan como latidos que empujan sin sobresaltos, y la tensión
irá in crescendo durante los ocho días en los que transcurre la
investigación.
Me ha gustado mucho su protagonista. William Parker es
metódico, obstinado, con un punto de rareza, reacio a las nuevas tecnologías (esa
fijación con la grabadora frente a los pendrives) y una biografía que explica su
motivación casi obsesiva por los monstruos que persigue. Su antagonista, Black,
es un tipo carismático, narcisista, manipulador y amante de la música clásica. En
cuanto a Jacob Fisher, he de reconocer que, en un primer momento, me pareció un
personaje que aportaba poco a la trama. Sin embargo, termina revelándose como
una pieza clave, al introducir la grieta emocional del relato a través de su
dolor, sus recaídas y sus contradicciones.
En definitiva, una novela oscura y absorbente, de las que te roban un par
de tardes sin pedir permiso. ¡No la dejes pasar!


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