Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 416 |
P.V.P. | 19,90 euros |
Traductor: | Constanza Fantin |
Opinión personal:
La sola presencia de la palabra asesina en un título
basta para anular cualquier otro criterio de selección. Por eso, cuando me
encontré con esta nueva publicación de un autor que tiene un sitio fijo en mis
estanterías, supe de inmediato que acabaría en mis manos, sin demasiada
resistencia por mi parte. Y lo cierto es que ha sido una lectura que he
disfrutado bastante.
En 2013 y con solo diecisiete años, Alexandra Quinlan fue
acusada de asesinar a su familia en mitad de la noche, un crimen que siempre ha
estado rodeado de sombras. Pero tras la aparición de pruebas que demostraban su
inocencia, fue exonerada. Diez años después, es una experta investigadora
y mantiene un perfil bajo para no llamar la atención de los medios ni de los
fanáticos del true crime que aún la buscan. Su vida dará un giro cuando
se ve envuelta en un nuevo caso que la obliga a enfrentarse a los fantasmas de
su pasado…
Partiendo de esta intrigante premisa, la historia se
desarrolla como un thriller ágil y adictivo, con un giro en las últimas páginas
totalmente inesperado, que logra mantener la atmósfera de creciente tensión
prácticamente hasta el final a pesar de que, en momentos puntuales, la trama se
estira un poco con reiteraciones innecesarias. Son muchas las subtramas que
vertebran una historia que se mueve hacia adelante y hacia atrás en el tiempo,
cambiando el enfoque a incidentes que parecen totalmente inconexos.
Alex es un personaje con el que empatizas de inmediato por el
trato que recibe de los medios tras el asesinato de su familia, pero a medida
que avanza la historia seremos testigos de los cambios que se van a ir
produciendo en su persona. Una mujer fuerte y herida que sobrevivió al trauma y
se niega a ser definida por el dolor.
Así mismo, resulta destacable la crítica mordaz que el autor
introduce en torno a la voracidad insaciable que tiene la sociedad por los
detalles morbosos del sufrimiento ajeno y la rapidez con la que una tragedia
real se transforma en espectáculo, así como en el papel desempeñado por las
redes sociales en la transformación del periodismo. Donlea pone el foco en la
cobertura sensacionalista de ciertos crímenes y la manera en que los medios de
comunicación construyen una historia incluso antes de que los hechos hayan sido
esclarecidos.
En definitiva, una novela de suspense que cumple con
creces lo que promete. Puede que no reinvente el género, ni sea la mejor obra
del autor, pero consigue mantenerte enganchada hasta el final. Si disfrutas de
historias con tramas intrincadas y una tensión constante, esta es una opción
más que recomendable. Yo, desde luego, la he disfrutado y la recomiendo sin
demasiadas reservas.


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