Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 368 |
P.V.P. | 24,90 euros |
Traductor: | Juan Carlos Gentile Vitale |

Opinión personal:
El Renacimiento italiano, una joven apasionada por la
pintura y un misterio que amenaza con poner patas arriba la vida de sus
protagonistas. No hace falta mucho más para despertar mi interés, especialmente
cuando una novela nos lleva a una ciudad en plena efervescencia artística y
política, donde el arte no era solo una cuestión de belleza, sino también de
poder, dinero y prestigio.
Estamos en Florencia, durante el sofocante verano de 1458.
Lavinia, a punto de cumplir dieciocho años, vive con su tío, el pintor Domenico
da Venezia, y está prometida a un magistrado de buena familia. A escondidas
dibuja y mezcla colores, algo prohibido a una mujer de su época, hasta que una
serie de acontecimientos inquietantes la obligan a adentrarse en una
investigación junto a un viejo amigo de su tío, Piero della Francesca. Todo se
irá complicando a medida que salen a la luz secretos y verdades incómodas, y en
una ciudad donde las denuncias anónimas se echan en el tambor de la catedral,
preguntar puede salir muy caro.
Me ha gustado especialmente la ambientación artística, se
nota que la autora se ha documentado a fondo sobre técnicas artísticas. Destaca
la atención que presta al proceso creativo, permitiéndonos entrar en los
talleres y conocer el trabajo que había detrás de una pintura: la preparación
de los soportes, la elaboración de los pigmentos, el uso de materiales costosos
y la minuciosidad que exigía cada encargo. El azul ultramar, obtenido del
lapislázuli, no es aquí un simple color bonito, sino un material valioso que
nos recuerda hasta qué punto la creación artística dependía también de los
recursos económicos del propio artista y de las personas que financiaban las
obras.
La Florencia de los Médici que recrea la autora cobra vida
propia. Se palpa la sequía, se siente el aliento cálido del siroco, el hedor del
río, los calabozos y las torturas. Sus calles bulliciosas, palacios, iglesias y
talleres constituyen un escenario lleno de contrastes, donde la belleza convive
con las rivalidades y las intrigas políticas en una República que atraviesa un
momento de gran inestabilidad.
Curiosa, testaruda e impulsiva, Lavinia protagoniza una
historia que invita a reflexionar sobre los obstáculos que encontraron las
mujeres para formarse como artistas y ser reconocidas en un mundo profesional
dominado por los hombres.
Mis peros son pocos. Aunque la trama gira en torno a la obra
más enigmática de Piero della Francesca, a mi juicio ese misterio queda relegado
a un segundo plano. La historia de amor me ha resultado demasiado predecible y,
pese a que Lavinia es la narradora, no he logrado conectar con ella porque no me
ha trasmitido sus emociones ni sus vivencias.
En definitiva, una novela que combina con acierto arte, historia e
intriga. Una lectura recomendable para quienes sienten curiosidad por descubrir
qué se esconde tras las obras de arte y las personas que las hicieron posibles.






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