Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 504 |
P.V.P. | 22,50 euros |
Traductor: | Ana Isabel Sánchez |

Opinión personal:
El Egipto antiguo es uno de los períodos históricos a los que
siempre vuelvo cuando se cruza en mi camino un libro ambientado en esta época.
Si a eso le sumamos que esta novela tiene como protagonista a Cleopatra, un
personaje que siempre me ha parecido fascinante, no necesitaba mucho más para
animarme a leerla. Por si fuera poco, la cuidada edición del volumen, que es
todo un regalo para los sentidos, terminó de inclinar la balanza a su favor.
Su historia comienza el día en que se convierte en faraona,
con apenas dieciocho años, al morir su padre (51 a.C) y recorre su vida hasta
el final de su reinado. La conocemos primero como una joven princesa, descalza
en la arena egipcia, jugando al senet y comiendo higos con su compañera y
sierva Carmión, todavía lejos del peso del poder. Pero pronto llegan los
conflictos: la lucha por el trono de Egipto, las alianzas con Julio César y
Marco Antonio, la presión constante de Roma y la necesidad de gobernar en medio
de traiciones familiares y guerras internas.
Sobre esta última reina de la dinastía ptolemaica se sabe en
realidad muy poco, dado que los historiadores que escribieron sobre ella lo
hicieron siglos después de su muerte, así que no es raro que el mito haya
terminado por imponerse. Pocas mujeres han sido tan vilipendiadas a lo largo de
la historia como Cleopatra VII. Faraona una vez, esposa dos, madre más de
tres y protagonista de innumerables versiones. Aquí, sin embargo, la propuesta
es dejar que sea ella misma quien cuente su historia.
La autora construye el relato en tres partes, La bruja, La
pu*a y La villana, títulos que no son casuales, sino los insultos y
etiquetas que han perseguido a Cleopatra durante siglos. Sin embargo, en este
relato vamos a descubrir a una mujer mucho más compleja, llena de matices y contradicciones,
obligada a tomar decisiones difíciles y con notable capacidad de resistencia
para sobrevivir en un mundo que no jugaba precisamente a su favor. Un personaje
que brilla con luz propia, ambiciosa pero también vulnerable, que reclama su
lugar más allá del mito y El-Arifi la presenta como gobernante, madre, amante,
hermana y estratega, sin forzarla a encajar en una sola identidad.
No estamos ante la típica biografía novelada, sino ante el
testimonio de la misma Cleopatra que se permite dudar, justificar, recordar y,
sobre todo, cuestionar la versión oficial. Narrada con su propia voz, la novela
revela a una gobernante poderosa y astuta, decidida a proteger a sus hijos y su
reino. Ella forma parte de las mujeres que han sido históricamente malinterpretadas,
silenciadas y estigmatizadas. Su tono es íntimo, pero también
reivindicativo y muy seguro de sí mismo. No es un narrador neutral ni distante,
sino una voz cargada de memoria, orgullo, heridas y con una conciencia muy
clara de cómo ha sido retratada. No busca caer bien, solo ser
comprendida.
En definitiva, un relato aderezado con sutiles pinceladas de fantasía que
consigue que la figura legendaria de Cleopatra vuelva a respirar. En mi caso,
he disfrutado especialmente de su lectura, quizá porque es un personaje que
siempre me ha llamado la atención, pero también porque aquí he encontrado algo
más que la leyenda de siempre.






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