Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 352 |
P.V.P. | 22 euros |
Traductor: | Aurora Echevarría Pérez |

Opinión personal:
A veces siento que necesito desconectar de la novela criminal
y buscar lecturas que me aporten otro tipo de sensaciones. Fue precisamente esa
necesidad de cambio la que me llevó a decantarme por este título en concreto. Y
desde ya os digo que esta novela debut de la autora ha sido una lectura profundamente
emotiva, con la que he tenido los sentimientos a flor de piel, que plantea una
reflexión sobre la maternidad y cómo un nombre puede convertirse en una carga,
un refugio o una oportunidad para reinventarse. Se me quedan cortas las cinco
estrellas para calificarla, con eso lo digo todo.
Hago un breve inciso para hablar de la portada, que fue lo
primero que me llamó la atención de este libro. Es obra de la artista española
Eva Navarro y no es la primera vez que una de sus pinturas ilustra la cubierta
de una novela. Basta con darse una vuelta por su web para encontrar otros
ejemplos de su trabajo. Os animo a ello.
La historia arranca en un momento tan decisivo en la vida de
Cora como es el nacimiento de su hijo y la elección de su nombre. La decisión
de cómo llamarlo se convierte en algo mucho más que un trámite. El nombre
elegido puede perpetuar una herencia de control y miedo o abrir la puerta a una
vida distinta. Tres nombres, tres decisiones con consecuencias muy diferentes
y, a partir de este punto, tres historias distintas que se bifurcan en sus
propios caminos, todas con sus raíces en una decisión tomada en un tormentoso
día de octubre de 1987.
La estructura narrativa poco convencional pero
sorprendentemente original es uno de los grandes aciertos de este relato, que
se construye a partir de tres líneas narrativas paralelas que se corresponden
con las posibles vidas del hijo de Cora según el nombre que recibe,
Bear, Julian o Gordon. La trama abarca una horquilla temporal de treinta y
cinco años, con secciones separadas de siete años. En cada una de estas trayectorias,
el lector asiste a la evolución de un mismo punto de partida hacia destinos muy
diferentes.
Existe también la posibilidad perfectamente viable de optar
por una lectura siguiendo las distintas líneas vitales. Es decir, centrarse
únicamente en la vida de Bear, o en la de Julian, o en la de Gordon, ignorando
temporalmente las otras dos. De este modo, cada historia funciona casi como una
novela autónoma, con su propio arco emocional y su propio tono. Sin embargo, no
es una opción que recomiende porque te perderás los contrastes que hay entre
ellas y, sobre todo, la forma en que Florence Knapp nos invita a comparar, casi
de manera involuntaria, las consecuencias de una misma decisión en vidas
distintas y de todo lo que pudo haber sido y no fue.
Éste no es solo un libro sobre el impacto de nuestros nombres,
sino también sobre las implicaciones de nuestras decisiones y de cómo un
momento de valentía, de imprudencia o de miedo ciego puede alterar una vida
para siempre.
Con una prosa sencilla y concisa, la autora ha tejido una
bonita y emotiva historia con un reducido elenco de personajes. Cora es el
corazón de la novela, una mujer que aprende a adaptarse, a sobrevivir midiendo
sus palabras, calculando los riesgos y priorizando la seguridad de sus hijos,
Hay otros personajes secundarios que desempeñan un papel importante en una de
las tres historias, pero aparecen fugazmente en las otras.
En definitiva, un drama que explora cómo la elección de un nombre puede
condicionar una identidad y alterar el rumbo de toda una familia. Una novela
debut tremendamente emotiva que me ha dejado el corazón blandito y he
disfrutado mucho, por lo que la recomiendo sin reservas.






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