Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 512 |
P.V.P. | 22,90 euros |
Sinopsis:
En los icónicos talleres de restauración del Museo del Prado, Irene Llamas, la joven y brillante directora, se enfrenta al mayor reto de su carrera: autentificar un lienzo inédito de la serie del 2 y el 3 de mayo de Goya. Lo que no imagina es que está a punto de descubrir un inquietante secreto que puede sacudir el mundo del arte internacional… si decide sacarlo a la luz.
Apenas unas horas después, la estrella del pop mundial Emcy es asesinada en el backstage de su esperado macroconcierto. Lola Baltanás, la inspectora de humor corrosivo e instinto infalible a cargo del caso, sospecha que, tras lo que parece un crimen pasional, se ocultan motivos mucho más oscuros y peligrosos.
Dos casos sin aparente conexión. Dos mujeres dispuestas a
arriesgar su vida para descubrir una red de conspiraciones, manipulación y
luchas de poder. Una única salida: no confíes en nadie.
Fuente: web de la editorial

Opinión personal:
Cuando una es licenciada en Historia del Arte, que alguien le
ofrezca un Goya desconocido, el Museo del Prado, un cadáver y una conspiración
en la misma novela funciona como una luz roja que te dice este libro es para
ti. Además, el título suena a lo último que escucha una víctima en una
película de terror, justo antes de que se vaya la luz. Spoiler: la novela me ha
encantado, he sospechando de todo el mundo y mirado con recelo a cualquier
camión blindado.
Hoy os hablo de un thriller que arranca con una escena que
parece un cuadro: atardece el 2 de mayo, el Prado ya ha cerrado y un furgón
blindado descarga en el taller de restauración un lienzo que nadie sabía que
existía. Es un supuesto Goya, de la serie Los fusilamientos, con una
mujer en el centro como protagonista. Irene Llamas, directora del departamento
de restauración, tendrá que determinar su autenticidad. Esa misma noche, en el
Bernabéu, la joven estrella del pop que iba a inaugurar el nuevo estadio
aparece muerta antes de salir al escenario. Dos hechos sin relación aparente, dos
mujeres tenaces y un buen puñado de gente de la que conviene desconfiar…
Uno de los grandes atractivos de la novela es, naturalmente,
el arte como pieza fundamental de una trama de suspense. Goya y sus Fusilamientos
ocupan un lugar central, pero también aparecen referencias a Leonardo da
Vinci, Caravaggio y otros nombres imprescindibles de la cultura universal.
Autentificar un Goya desconocido es el sueño de cualquier historiador del arte
y también su peor pesadilla, porque si resulta auténtico tienes a un ministro
respirándote en la nuca, y si resulta falso, también. Las pruebas técnicas, la
reflectografía infrarroja, las radiografías, el análisis de los pigmentos están
contados con rigor y contextualizados sin llegar a aburrir.
Manuel Ríos San Martín construye un thriller de ritmo ágil,
con capítulos breves, numerosos giros y un suspense que va in crescendo.
Su experiencia como guionista se nota en la manera de plantear las escenas que
son muy visuales. La novela se inspira en una idea original de Fernando Marías
y con ella el autor le rinde homenaje. Entre otros, trata temas como la
manipulación de las redes, el arte como negocio, las falsificaciones o el valor
del patrimonio.
Lo que más me ha hecho sonreír es que el Manuel Ríos no puede
describir a nadie sin recurrir a un cuadro. Una restauradora es una dama de
Lawrence, una fotógrafa en crisis es una Medea de Romney, un bar de mal gusto
se compara con los de Hopper (y sale perdiendo), un estadounidense con la
americana pequeña que parece un personaje de Botero, y hasta una escena de
masaje iluminada como un Caravaggio, con su foco cenital y sus sombras. Confieso
que me lo he pasado en grande jugando a buscar algunas de esas referencias,
como quien busca a Wally, pero entiendo que a otros les pueda aburrir. En
cuanto al final, te deja ante la última página como Munch mirando el atardecer:
con el grito atascado en la garganta.
Los personajes llevan el peso de la trama. Irene es una
profesional brillante e íntegra, apasionada por su trabajo y consciente de la
enorme responsabilidad que supone autentificar una obra de semejante
importancia. Sin embargo, Lola es para mí la reina de la función. Inspectora
menopaúsica de la UDEV con sofocos, mucho carácter y una paciencia a punto de
reventar como La libertad guiando al pueblo, con menos pecho al aire y
más tacos. Su humor corrosivo aporta algunos de los momentos más divertidos de
la novela. A su alrededor se mueve un amplio elenco de personajes, algunos tan
atractivos como inquietantes, y con más secretos que una pintura de El Bosco.
En definitiva, os la recomiendo si os gustan los thrillers con mucho arte
de fondo. Eso sí, después de leerlo, la próxima vez que veáis un camión
blindado en el Paseo del Prado, no hagáis preguntas.






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