Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 512 |
P.V.P. | 21,90 euros |
Sinopsis:
El Hospital Universitario Donostia se ha convertido en el epicentro de una serie de muertes imposibles. La sala de Urgencias es un caos: hay víctimas fatales de un accidente de tráfico, un cadáver mutilado y una paciente que le grita al diablo.
La enfermera Sophie Boussignac se descubre a sí misma en medio de un ataque de pánico y con la cara ensangrentada. No sabe qué ha ocurrido. Víctor Viso, un médico militar retirado que acaba de incorporarse al servicio, la ayudará a desentrañar el misterio. Ambos, rotos por sus pasados, comprenderán que algunas heridas nunca cicatrizan.
Fuente: web de la editorial

Opinión personal:
Soy adicta a las series médicas. Anatomía de Grey me
enganchó completamente, y desde entonces he recorrido los pasillos de House,
The Pitt y The Good Doctor con la misma voracidad. Hay algo
fascinante en ese universo hospitalario, en los dilemas éticos de los
profesionales, en las decisiones que se toman a contrarreloj. Así que cuando vi
La enfermera entre las novedades de la editorial y leí su sinopsis, supe
al instante que terminaría en mis manos más pronto que tarde. La novela debut
de un médico, con personajes complejos y rotos. ¿Cómo resistirse? Todo apuntaba
a que iba a ser una lectura entretenida… y no me equivocaba.
Martín Torres nos sumerge en una madrugada del Hospital
Universitario Donostia en la que algo terrible está a punto de desatarse. El
relato comienza cuando Sophie, una enfermera, se encuentra en el vestuario con
la cara empapada de sangre ajena, sin poder explicarse de dónde proviene. En
paralelo, Viso, un comandante médico militar recién incorporado al servicio,
despierta en el suelo tras recibir un fuerte golpe. Lo que pudo haber sido un
incidente cualquiera en urgencias, se convierte en el punto de partida de una
trama que desciende vertiginosamente hacia el caos mientras la ciudad de San
Sebastián se prepara para su famoso festival de cine…
Una de las particularidades de este thriller es que alterna
constantemente entre los puntos de vista de Viso y Sophie. Ella es una
enfermera que lucha contra sus propios demonios: ataques de ansiedad, problemas
personales y unas pastillas de alprazolam que desaparecen de su bolsillo. Viso es
un médico con un pasado que lo ha traído de vuelta a casa después de muchos
años alejado. Ambos se ven atrapados en una noche donde las jerarquías
hospitalarias, los secretos profesionales y la brutalidad de lo que ocurre en
las salas de observación se entrelazan de forma inevitable.
Resulta interesante cómo el autor consigue captar la realidad
del funcionamiento hospitalario. Muestra a sus profesionales como personas con
conflictos, miedos y limitaciones reales. El servicio de urgencias es un
espacio de tensión constante donde los protocolos y los egos chocan
continuamente. Las conversaciones entre el personal sanitario suenan
auténticas, desde las órdenes tensas durante una reanimación hasta los
conflictos entre una supervisora exigente y una enfermera que está al borde del
colapso emocional.
El principal inconveniente es que hay momentos en los que la
lectura se ralentiza y se complica el seguimiento de la trama. Esto se debe a
las múltiples subtramas que se entrelazan, al vasto elenco de personajes y a la
profusión de tecnicismos médicos que el autor introduce. A esto se le suma que
algunos de los sucesos que acontecen resultan un tanto inverosímiles.
En definitiva, un thriller de entretenida lectura que mantiene la
incertidumbre sobre qué ocurrió realmente, quiénes fueron los responsables y
sus motivaciones. Aunque el desenlace deja las puertas abiertas a una
continuación inevitable.






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