Opinión personal:
Arriesgarme y abandonar
mi zona de confort me cuesta horrores porque en ocasiones me he llevado más de
una decepción, pero llega un momento en que me saturo de tanto thriller y
novela histórica y necesito una lectura distinta, algo más fresco y que me
ayude a desconectar. Por eso cuando me encontré con esta afable portada, entre
las novedades de la editorial, no pude resistirme y hoy os traigo mis
impresiones sobre La vida invisible de Eurídice Gusmão, una novela diferente y
que me ha sorprendido gratamente.
Si tuviera que
sintetizar en una sola frase esta novela sería: esta es la historia de Eurídice
Gusmão, la mujer que podría haber sido. Narra la lucha que dos hermanas, Guida
y Eurídice, llevaron a cabo enfrentándose a las limitaciones por ser mujeres, en una
silenciosa revolución para emerger, cada una como mejor pudo, de un mundo
oprimido por una sociedad machista.
Eurídice es un
ama de casa brasileña que vivió en Tijuca, un barrio de clase media de Rio de
Janeiro, durante la primera mitad del siglo XX. Está "felizmente"
casada con Antenor, un hombre de hábitos y rutinas que nunca la valoró lo suficiente porque simplemente la veía como alguien carente de amplitud de miras, encerrada en la jaula
dorada de su exilio doméstico y dedicada, con exclusividad absoluta, a la casa y
a sus hijos. Para nuestra protagonista el matrimonio era algo endémico que la reprimía
y doblegaba. Siempre creyó que no valía mucho (su autoestima no estaba baja, si
no que se arrastraba por los suelos), infeliz por no poder sentirse
realizada como mujer. Desde primera hora tuvo claro que nunca sería ingeniera,
ni pondría los pies en un laboratorio, aunque inteligencia para eso y más no le
faltaba. Pero poco a poco iremos descubriendo que bajo este rol de ama de casa subyace una mujer extremadamente
inteligente, emprendedora y con
inquietudes intelectuales, que necesita proyectos que den color a su mustia
existencia. Alguien que precisa poner en
práctica sueños que le permitan sentirse realizada y poder aguantar la opresión del hogar. Por eso decide dedicarse a la única actividad con trazos de ingeniería, de ciencia y de poesía: la cocina. No carecerá de aspiraciones y enfocará su
tiempo a otras actividades hasta dar con una que la llene plenamente, a pesar
de no contar nunca con el apoyo de su propia familia, porque Eurídice nunca renunció a ser algo más que una simple ama de casa.
Guida
es totalmente opuesta a su hermana Eurídice. La conoceremos siendo una adolescente loca e
irresponsable, que decidió distanciarse de la familia huyendo con alguien que le
vendió el sueño que ella deseaba. Siempre fue su maestra, su mejor amiga y
confidente consejera. Por eso Eurídice lo pasó tan mal cuando desapareció de su vida en silencio y sin
dar explicación alguna.
Con un total de
14 capítulos y un tono irónico adoptado por un narrador omnisciente, Martha
Batalha expone, poco a poco y en una linealidad narrativa que va y viene, los
deseos y sueños, las frustraciones y miedos de unas mujeres que fueron víctimas
de los enquistados roles machistas del momento. Múltiples historias que involucran al
lector desde la primera página gracias a su sólida estructura.
El punto fuerte
de esta novela son sus personajes, ya que todos van a estar perfectamente
perfilados y humanizados, componiendo una heterogénea y fresca galería femenina, llegando
a brillar con luz propia. Unos personajes que se circunscriben al minúsculo
círculo vecinal de su barrio y a los que iremos viendo evolucionar e involucionar según
su propia personalidad. Mujeres subordinadas al patriarcado y a la educación
machista que hunde sus raíces en la cultura occidental. Uno de los personajes
que me ha parecido más entrañable es el de Zelia, la vecina de al lado. Su salvación
fue la ventana desde la que espiaba a Eurídice y los chascarrillos infundados
que pergeñaba y posteriormente divulgaba a diestro y siniestro, sin importarle
las consecuencias. Es como la vieja del visillo, la chismosa del barrio, una persona
amargada e insegura, incapaz de ver las dádivas de la vida.
La trama de esta
novela fluye gracias a una prosa sencilla, incisiva y envolvente, y a un sentido
del humor agudo y sutil. Su autora logra tejer, desde el punto de vista de personas
de clase media, un complejo tapiz con historias de la cotidianidad de hombres
y mujeres de la época, en un viaje que metafóricamente representa el camino de
un país hacia la modernidad, que abordará cuestiones tales como el clasismo
social, el racismo, la inmigración portuguesa, la marginación, el poder
patriarcal y la discriminación machista de los años cuarenta, los prejuicios,
la pobreza y la soledad. Otro punto a favor de su autora es que consigue
desgajar la vida de estas mujeres con ternura, añadiendo coloridas
pinceladas de humor que le van a restar dramatismo.
En resumen, La
vida de Eurídice Gusmão es una novela de fácil lectura que me ha sorprendido y
en la que su autora expone la situación femenina y el machismo al que se vieron sometidas en el Brasil de los años 40. Una novela escrita con un estilo que
cautiva y en la que se hace patente la invisibilidad y la falta de identidad de
las mujeres de aquella época. Una sátira costumbrista en la que se critica,
irónica y mordazmente, nuestro pasado. Un retrato de los sueños e imperfecciones
de la clase media y una generación con pocas oportunidades para la mujer. La
historia de Eurídice es un homenaje a nuestras madres y abuelas, mujeres invisibles
en mayor o menor medida, ninguneadas y sometidas a los roles de una sociedad patriarcal,
presas de una vida sin autonomía que se vieron forzadas a renunciar a sus
sueños. La primera novela de una
escritora con un futuro prometedor y a la que habrá que seguir la pista.