Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 496 |
P.V.P. | 21,90 euros |
Sinopsis:
2024. La aparición de un cadáver envuelto en un macabro sudario marca el inicio de unos crímenes que aterrarán a la ciudad. La única pista es un nombre de mujer: Palmira.
El joven inspector Martín Benot regresa a casa después de un largo destierro y toma las riendas de una investigación que va a revolver sus demonios familiares.
Cuando la brillante doctora Cecilia Flores —por quien Martín siente una rara
fascinación y cuyo rostro cree recordar— expone las causas asombrosas de las
muertes, el pánico se apodera de este emblemático rincón del norte.
Un inspector pertinaz e idealista, una forense obsesiva
y enigmática, un extraño caso sin resolver y una localidad cercada por un
paisaje salvaje y golpeada por un océano fiero.
Fuente: web de la editorial
Opinión personal:
Desde que leí en 2020 El cielo de tus días, el primer
libro de esta escritora que entonces se ocultaba tras un pseudónimo y optaba
por mantenerse lejos del foco mediático que supone publicar con un gran sello
como Planeta, supe que estaba ante una voz llamada a hacerse un hueco en el
género. Greta Alonso vuelve a las librerías con su tercera novela negra, que no
solo confirma aquellas expectativas, sino que las supera. Desde la primera
página queda claro que estamos ante una historia de las que invitan a
refugiarse bajo una mantita, con una taza de té caliente, y dejarse arrastrar
por la necesidad casi obsesiva de descubrir quién está detrás de toda esta
pesadilla.
La novela nos traslada a Tesalia, una ciudad norteña ficticia
impregnada de olor a Cantábrico y a crisis industrial. Allí aparece un cadáver
con la cabeza envuelta en un sudario bordado con un rostro grotesco, siguiendo
lo que parece un antiguo ritual. A ese escenario regresa el inspector Martín
Benot, que vuelve a su ciudad natal tras un largo destierro profesional. Ese regreso
forzado no solo lo enfrenta al asesino, sino también a un pasado que había
logrado mantener a raya a base de kilómetros y silencio. En el transcurso de la
investigación surge un nombre, Palmira, que actúa como una llave que abre
puertas que quizás deberían permanecer cerradas…
No estamos ante un simple serial killer, sino ante una
historia que mezcla investigación policial con elementos de antropología y
folklore, integrado todo de manera natural en la narración. Greta Alonso
escribe con un estilo directo, planificando bien la trama. Nada se revela antes
de tiempo y el ritmo alterna escenas de máxima tensión con pequeñas pausas que
permiten respirar, aunque sin llegar nunca a relajarse. No solo importa
descubrir la identidad del asesino, sino entender qué lo empuja a cruzar esa
frontera y las heridas que arrastra. Aquí el mal aparece como una posibilidad
latente, incómodamente cercana. El desenlace, además, resulta coherente con
todo lo anterior, algo que en novela negra no siempre es fácil de conseguir.
Quienes hemos leído las novelas anteriores de Greta Alonso, sabemos
que su territorio natural es ese punto intermedio entre el thriller
psicológico, la investigación criminal minuciosa y una inquietante sombra de
maldad muy humana.
Benot es el alma de la novela. La autora lo viste de realidad,
con sus luces y sus sombras, evitando el manido cliché del policía atormentado.
Es Introspectivo, contenido, más dado a observar que a actuar de forma
impulsiva. Cada avance
en el caso implica también remover recuerdos y asumir heridas que no estaban
cerradas del todo. A su lado está la patóloga forense Cecilia Flores, uno de
los grandes aciertos de la novela. Una mujer obsesiva, cargada de magnetismo y
ambigüedad, con una historia personal que la hace aún más real. Junto a Benot
forman un tándem lleno de tensiones que la autora maneja con sutileza.
En
definitiva, estamos ante uno de esos thrillers que no se devoran, se saborean.
Una novela donde los personajes importan tanto como el misterio y que, en mi
caso, se ha ganado un lugar entre las mejores lecturas del año. Y en un mercado
saturado de novedades, eso no es poca cosa.






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