9 de marzo de 2026

Reseña Un caso de ratones y asesinato - Sally Smith

FICHA DEL LIBRO
Editorial:
Año de edición:
2026
Páginas:
336
P.V.P.
20,95 euros
Traductor:
Sonia Tanco
Sinopsis:
Cuando el abogado Gabriel Ward sale de sus habitaciones una soleada mañana de mayo de 1901, tiene la mente tan absorta en su último caso ―la disputada autoría del exitoso libro infantil Millie, la ratona de la iglesia del Temple― que apenas repara en el cadáver del presidente del Tribunal Supremo tendido ante su puerta.
Pero ni siquiera él puede dejar de notar los pies desnudos y cubiertos de polvo del juez, que tanto contrastan con su impecable atuendo de gala, ni el cuchillo de trinchar de plata que sobresale de su pecho. Hasta ahora, en los patios de los antiguos edificios del Inner Temple, el corazón del mundo jurídico londinense, el asesinato ha permanecido firmemente confinado a los libros de jurisprudencia durante siglos.
Como la policía no tiene autoridad en el Temple, ¿quién mejor para investigar el caso que el propio Gabriel, un hombre que ha consagrado su vida al derecho? Sin embargo, pronto descubre que un asesinato es mucho más complicado fuera de la sala del tribunal y que, tras las macizas puertas de roble del Temple, se esconden secretos más extraños de lo que jamás habría podido imaginar.
Fuente: web de la editorial

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Opinión personal:

Cuando comencé la lectura de esta novela, no sabía que con ella se inicia una serie de misterio histórico de corte clásico protagonizada por el abogado Gabriel Ward y que ya tiene dos títulos más publicados en su idioma original. En conjunto, me ha parecido un cozy mystery original, que me tuvo entretenida durante buena parte de sus páginas, que es lo que una busca cuando se acerca a una historia de este género literario.

Estamos en 1901, en ese Londres de farolas de gas y coches de punto que todavía respira educación victoriana. En el Inner Temple, una de las cuatro históricas sociedades de abogados litigantes de Inglaterra, un microcosmos situado en el corazón de la ciudad, con normas propias, protocolos y jerarquías donde abogados y jueces han ejercido su oficio desde el siglo XIV, aparece un cuerpo sin zapatos ni calcetines en la puerta del despacho de Gabriel Ward. La víctima es el presidente del Tribunal Supremo. El hallazgo sacude los cimientos de ese mundo hermético que se creía inmune a las calamidades del bullicioso Londres. Para evitar el escándalo y, sobre todo, mantener a raya a la prensa, Gabriel es presionado para investigar el crimen. Tiene una semana de plazo, antes de que la policía meta las narices…

A la trama criminal se suma un segundo enigma relacionado con la disputa de la autoría de un libro infantil superventas. Así, la investigación del asesinato y el litigio literario avanzan en paralelo, tejiendo una intriga doble que va ganando fuerza a medida que las piezas empiezan a encajar.

Confieso que el primer cuarto de la novela se me hizo algo cuesta arriba. La autora se recrea en describir con minuciosidad el Temple y los hábitos de Gabriel, lo que dilata el arranque pese a que el asesinato aparece ya en la primera página. Hubo un par de noches en las que pensé que igual no era el momento, y estuve tentada de dejarla en la mesilla para más adelante. Pero menos mal que no lo hice porque en cuanto la investigación toma cuerpo y los sospechosos dejan de ser nombres para convertirse en personas con secretos, la novela se anima, gana en tensión y el desenlace recompensa con creces esa paciencia inicial.

Al principio no congenié mucho con su protagonista, Gabriel Ward. En las primeras páginas se presenta como un hombre metódico, rígido, casi quisquilloso y muy pedante. Vive donde trabaja, es un enfermo de la rutina y se aferra a pequeños rituales diarios que parecen blindarlo frente al caos. Sin embargo, pronto aflora su lado más humano, su amor por los libros y, sobre todo, su trato amable y caballeroso con todos, sin importar su clase social. Eso lo convirtió en un personaje mucho más cálido de lo que aparentaba y me acabó encandilando. Ah, y forma un buen equipo con el agente Wright, de la policía metropolitana.

Si algo funciona aquí es la atmósfera de recinto cerrado. Cada personaje secundario se convierte en un potencial sospechoso. Los jueces que miran con ambición la vacante, las esposas entrometidas y ambiciosas, el párroco que adora a su gata, empleados que saben más de lo que dicen e incluso un niño irritante pero extrañamente entrañable. Todos parecen salidos de la mejor tradición del cosy crime británico.

En definitiva, si te gustan las novelas de este género y los ambientes británicos ligeramente excéntricos, esta novela es para ti.

Y como siempre digo, esta es la opinión personal de una simple lectora, no de una crítica literaria.

Os dejo enlaces a Amazon por si queréis haceros con un ejemplar:

       

2 comentarios:

  1. Uy, este parece de los que puedo disfrutar mucho. Voy avisada sobre esa primera parte que se puede hacer cuesta arriba.
    Beso grande y gracias por la reseña, Marina.

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  2. Hola Marina, este se lo vi a Mónica hace poco en su blog... ella comentaba que igual el protagonista tenía síndrome de Asperger... ya me llamó la atención cuando se lo vi a ella, así que ya lo tengo apuntado.
    Un besazo

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