Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 224 |
P.V.P. | 35 euros |
Traductor: | Alonso Llanos Toboso |

Opinión personal:
Como historiadora del Arte, no podía dejar pasar este atlas
tan singular que he podido disfrutar gracias a la iniciativa Masa Crítica de
Babelio. La autora, experta en educación museística y crimen artístico, ha
elaborado este ensayo a partir de setenta y cinco episodios que demuestran que
el mundo del arte esconde tantas sombras como sus obras maestras luz. Son historias
de obras de arte agraviadas y de las personas implicadas, sean héroes o
villanos, que a veces son humorísticas, a menudo chocantes y con frecuencia
ridículas.
Evans divide los delitos en tres categorías y organiza los
casos por continentes, acompañando cada relato de mapas que sitúan al lector en
el lugar exacto de los hechos, ya sea un museo europeo o una colección privada
en China. Esa estructura geográfica convierte la lectura en una especie de
viaje criminal por todo el planeta.
Entre las obras más icónicas que desfilan por sus páginas
está, cómo no, el robo de La Gioconda del Louvre en 1911, un episodio que la
autora narra con el pulso de una novela negra. También aparece el brutal ataque
de 1972 contra la Piedad de Miguel Ángel, en la Basílica de San Pedro,
que la fracturó en cien pedazos; el sonado beso literal con el que una joven pintora
franco-camboyana manchó un lienzo de Cy Twombly; o el robo de un cuadro de Goya
para incitar al gobierno inglés a conceder licencias de televisión gratuitas. Y
entre los falsificadores, el retrato de Elmyr de Hory resulta fascinante. Un
maestro del engaño capaz de colar sus copias en las mejores galerías del mundo
y cuya fascinante vida se ha detallado en libros, películas y un musical.
Pero si algo distingue a este libro es su cuidado apartado
visual. Las imágenes, fotografías de las obras originales, retratos de ladrones
y falsificadores, instantáneas policiales de las escenas del crimen, y otras, son
parte esencial del relato. Cada capítulo incluye además datos curiosos sobre el
artista o la pieza afectada, lo que enriquece la narración sin llegar a
aburrir. El resultado es un libro que se puede leer de corrido o abrir al azar
como si fuera una revista de arte con alma de expediente policial.
En definitiva, una lectura ideal para dejar sobre la mesa de café y
perderse en ella durante horas. Es profundamente instructiva, visualmente
espectacular y con un tono lo bastante ágil como para engancharte incluso si el
arte no es una de tus pasiones.






No hay comentarios:
Publicar un comentario