Que nadie se
alarme, que no cunda el pánico, que nadie ha fallecido.
Digo
esto porque es lamentable que los homenajes suelan hacerse, en este país, después
de que alguien ha dejado este mundo. Hoy yo, con
estas nuevas entradas que voy a ir poniendo, quiero hacerles un homenaje
especial a aquellos escritores que con sus libros me han ayudado a desconectar
de todo, haciéndome partícipe de mil y una aventuras, transportándome a otros
lugares y a otros tiempos en lo que todo es posible.
Como no podía ser
de otro modo, comienzo esta sección con el autor que lleva más años conmigo, llenando
mis estantes y mis momentos más grises. Hablo de Alberto Vázquez-Figueroa. Conocí su obra cuando apenas tenía
14 años, y desde entonces nunca me ha abandonado. Aunque bien es cierto que sus
últimas obras las estoy comprando en formato digital, por falta de espacio en
casa, porque son mucho más baratas y porque este autor es muy prolífico, nunca descarto hacerme con estos mismos
libros en papel cuando doy con ellos en formato de bolsillo o cuando me
encuentro con una buena oferta imposible de desaprovechar.

- Bora Bora (1993): Una pequeña
isla del Pacífico Sur, habitada por apacibles polinesios, se ve brutalmente
invadida por naves procedentes de un remoto islote oceánico. Tras sembrar la
muerte y la destrucción, los bárbaros secuestran a la princesa y huyen mar
adentro. Los supervivientes de la carnicería deciden vengarse y emprenden la
persecución a través de un océano inmenso, exponiéndose a toda clase de
peligros... Al compás de una trama trepidante y con su inimitable estilo, Vázquez-Figueroa
logra una espectacular novela de aventuras cuya acción resulta realzada por un
convincente retrato de la cultura polinesia.
- Viracocha (1987): Alonso de
Molina, natural de Úbeda, uno de los ‘trece de la fama’ que acompañaron a
Pizarro en la trágica aventura de la isla de Gallo, fue un hombre
extraordinariamente culto para su tiempo, y de una notable habilidad para
aprender idiomas. Cuando Pizarro tocó por primera vez las costas peruanas, la
innata curiosidad de Alonso Molina le impulsó a quedarse para siempre en un
país que le resultaba fascinante. Viracocha -el nombre con que los incas
conocían al ‘Dios barbudo y blanco creador del Universo que algún día habría de
regresar por el mar’, y con el que confundieron a Molina -es una de las mejores
novelas de aventuras de Alberto Vázquez-Figueroa.

- El
agua prometida (2003): El agua ha sido siempre,
para Alberto, una obsesión. Las difíciles circunstancias de su infancia y
adolescencia le llevaron a padecer desde pequeño la escasez de agua potable, y
a identificarse con los millones de seres humanos cuya subsistencia se ve en
peligro a causa de la sequía. El agua prometida es el apasionante relato de
esta obsesión, la historia de una vida rodeada de circunstancias dramáticas en
la que el agua salada abunda por doquier, pero donde el agua potable es un bien
escasísimo. Alberto Vázquez-Figueroa cuenta su vida, y la increíble ocurrencia
que le condujo a encontrar un método que permite obtener cantidades ingentes de
agua desalinizada a precios razonables, y solucionar de este modo el principal
problema de la España seca. Este libro es, pues, la historia de una aventura,
pero de una aventura que ocurre en la vida real, y trata del esfuerzo de un
hombre por ofrecer una respuesta a uno de los más graves problemas de nuestro
tiempo.
- Delfines (1990):
Ambientada en el mundo submarino, narra
una historia sorprendente que, como han demostrado los acontecimientos,
adquiere súbita vigencia hoy en día y se convierte en un nuevo vaticinio
acertado de un autor que, como pocos, ha sabido prever el futuro en muchos de
sus libros. En este caso se trata del turbio mundo de los traficantes de droga,
quienes, acosados por las autoridades, se procuran medios cada vez más
insólitos como la utilización de submarinos. Naturalmente, estos siniestros
mercaderes de la muerte no tienen en cuenta las terribles consecuencias que
ello depara en el comportamiento de los delfines...

Centauros
(2007): Fray Bartolomé de las Casas
aseguró de él que «había participado en casi mil duelos a muerte y nunca nadie
consiguió herirle». Aventurero y seductor durante su juventud, Alonso de Ojeda
se embarca con Colón en su segundo viaje, y llega a convertirse en comandante
en jefe de sus tropas. Su ingenio y astucia le ayudan a vencer en la primera
batalla del Nuevo Mundo, donde logra someter al temible cacique Canoabo. Traiciones
y reveses de la fortuna se interpondrán con frecuencia en su camino, pero su
inteligencia y valentía le ayudarán a salir de las más complicadas situaciones.
Maestro de Hernán Cortés, Pizarro, Balboa, Ponce de León y Diego de Ordás, fue
sin duda el Gran Capitán de todos ellos, que siempre le obedecieron como al
Primer Adelantado del Nuevo Mundo.
Ciudadano
Max (1992): La misteriosa muerte del
magnate de la prensa Robert Maxwell, ocurrida el 5 de noviembre de 1991 en
aguas canarias, constituye el punto de partida de esta novela excepcional.
Ciudadano Max... indaga en las extrañas circunstancias que rodearon la
desaparición del multimillonario británico y sugiere nuevas pistas, tan
reveladoras como inquietantes... El encargado de la investigación es Arcadio
Ortega, un comisario de policía que pide la excedencia y acepta prestar sus
servicios en una organización de justicia privada con ramificaciones en todos
los estamentos sociales. Ortega descubre que el magnate desaparecido era un
hombre sin huellas y de mil caras, relacionado con los servicios secretos de
las naciones más poderosas y con una tentacular corporación de empresarios
japoneses. ¿Genio, espía, truhán, estafador...?
¿Cuales son vuestros autores favorito? ¿Consideráis
que se merecen un homenaje por vuestra parte?