Opinión personal:
Confieso que no
había leído nada de Juan Vilches y ya tenía ganas de conocer su obra, por eso cuando
vi que Ediciones B publicaba su nueva novela, que tiene como telón de fondo la
Segunda Guerra Mundial y el lujoso ambiente de la alta costura, ni me lo pensé.
Hoy os traigo mis impresiones de Largo invierno en París.
Milán, 1945. En
la marquesina de la gasolinera de esta ciudad italiana, colgados cabeza abajo,
se balancean mutilados y ultrajados los cuerpos sin vida de Benito Mussolini,
su amante Clara Petacci y diecisiete dirigentes fascistas. Han sido los
partisanos los encargados de exponerlos para su escarnio público.
Inmediatamente después la historia nos traslada al París de 1943, donde nos
encontraremos con sus dos protagonistas
principales: la famosa modista Gabrielle Chantal, creadora de todo un imperio, y el periodista español Jaime (Jeff) Urquiza.
El personaje de
Gabrielle me ha recordado muchísimo al de otra famosa diseñadora francesa y al
final de la novela su autor confirma que no andaba nada desencaminada. Esta
mujer, repleta de luces y sombras, goza del respeto y la protección del Tercer
Reich y ante la desolación que se cierne sobre su país, se le ocurre una manera
de evitar que París desaparezca convertido en una montaña de escombros bajo el
fuego aliado, ofreciéndose como intermediaria para un acuerdo de paz entre dos
de las naciones implicadas en el conflicto bélico. Con ello pretende salvar a
Francia de la destrucción y a Europa del comunismo ruso.
Jaime Urquiza es
un espíritu rebelde y aventurero. Un alocado vividor de costumbres licenciosas
sometido a los placeres mundanos y aficionado a las mujeres, que decide
investigar un crimen por su cuenta, descubriendo muy a su pesar que la víctima
es una auténtica caja de sorpresas…
Largo invierno en
París es una novela lineal cronológicamente que va desde el año 1943 hasta finales de
agosto de 1944, momento en que Paris será liberado del yugo alemán. Con
una narración "in extrema res" y un narrador omnisciente, la
novela se divide en cuatro grandes bloques y un total de 93 capítulos. Aunque
casi toda la trama se desarrolla en la ciudad de París, viajaremos
puntualmente a Madrid. A pesar de su extensión, con algo más de 736 páginas, se
lee fácilmente porque hay un perfecto equilibrio entre la parte narrativa y los
diálogos. Al ser una novela tan extensa es lógico que nos encontremos ante un
complejo friso de personajes tanto reales como ficticios, siendo estos últimos
los que van a soportar todo el peso de la trama. Casi todos están bien
dibujados y caracterizados en función del papel, más o menos importante, que
desempeñan en el desarrollo de la novela y representan lo más variado
de la política, la cultura, el arte y la farándula de aquella época. Sus
personajes femeninos van a destacar por ser mujeres valientes, con una
personalidad arrolladora y capaces de forjar su propio destino.
Juan Vilches ha
realizado una ardua labor de
documentación que veremos plasmada en la excelente ambientación de los diferentes escenarios, en la que se
conjugan a la perfección acontecimientos reales y ficticios del
París de la ocupación nazi. Con un lenguaje sencillo y directo, su autor pone
de relieve el contraste social de la ciudad parisina y nos traslada a un
momento en que la Ciudad de la Luz, la capital de la cultura y la diversión, se
ha convertido en la ciudad de las sombras bajo el yugo alemán. Desde hacía más de tres
años, la capital francesa vivía en un largo y silencioso invierno que parecía
no tener fin. Sus bulliciosas calles, antes llenas de vida, están ahora apagadas
y tintadas del gris de los uniformes alemanes, padeciendo las continuas redadas
de la Gestapo. La gente tan solo busca sobrevivir. Pero algo desentona entre
tanta desesperación y son las clases privilegiadas que continúan viviendo en la opulencia, sin
sufrir el hambre ni las largas colas de racionamiento. A ellos no les falta de
nada, menos aún diversión, porque para este estrato social Paris continua
siendo una fiesta. Viven en un islote de ostentación ajenos al conflicto bélico
y sus restricciones, con fiestas glamurosas, restaurantes de lujo y atractivas
mujeres. Mientras que tan solo los elegidos disfrutan del lujo y el esplendor
que ofrece la capital francesa, el resto de la población vive en la miseria,
sin alimento que llevarse a la boca ni calefacción con la que calentar sus
huesos, temiendo sucumbir bajo las bombas de los aviones aliados.
Aún teniendo un
argumento muy atractivo, a mi parecer, a la novela le sobran ciertos capítulos, protagonizados algunos de ellos por dos amigas chismosas de la señora del
caudillo, que me han recordado a cierto tipo de programación televisiva casposa. A pesar
de lo bien construidos que están sus personajes, no he logrado empatizar con
ninguno de ellos, ni me han emocionado las distintas situaciones en las que se
ven inmersos. Tampoco me ha gustado que constantemente se ponga de relieve la
virilidad y las continuas conquistas de algunos de sus personajes tales como
Mussolini, el cuñado de Franco o su propio protagonista.
En resumen, Largo
invierno en París es una novela de ficción histórica ambientada en el París de
la ocupación nazi, donde se conjugan a la perfección el lujo, el drama, el
misterio, el espionaje, la alta costura, las intrigas políticas y la traición. Un libro de lectura
adictiva, escrita hábilmente, y que no
abruma con datos ni acontecimientos históricos que pudieran ralentizar su ritmo.
En ella van a destacar tanto la ambientación como sus personajes, y nos muestra
cómo los patriotas se transformaron en traidores, y los traidores en patriotas.
Y como siempre digo: esta es la opinión de una simple amante de la lectura, no de una crítica literaria.
Su autor:
Juan Vilches es doctor en Derecho, profesor universitario y abogado en
ejercicio. Autor de tres libros y de medio centenar de artículos, ha sido
profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Universidad de Alcalá de
Henares y del Centro de Estudios Universitarios Luis Vives. En la actualidad
imparte la docencia en la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad
Complutense de Madrid. Su primera novela, La calle del olvido, resultó
finalista del Premio de Novela Fernando Lara del año 2007, mientras que la
segunda, Te
prometo un imperio, fue
galardonada con el Premio de Novela Histórica Ciudad de Cartagena en 2013.