Editorial: | |
Año de edición: | 2025 |
Páginas: | 350 |
P.V.P. | 20,90 euros |
Traductor: | Enrique Bernárdez |

Opinión personal:
Hace poco más de un año por fin me animé con esta serie
policíaca que llevaba siglos en mi lista de pendientes. El empujón definitivo
llegó con la publicación de Trilogía del silencio, que recoge en un solo
volumen los tres primeros libros editados en España. Hoy quiero detenerme en la
cuarta entrega, la sexta en su idioma original, una novela de suspense
policíaco aderezada con sutiles notas de espionaje que me ha resultado lo
bastante estimulante como para querer seguir leyendo otros títulos a medida que
vayan siendo reeditados.
El nivel de un lago islandés desciende de manera inexplicable
y, allí, en el lecho reseco, aparece un esqueleto con un agujero en el cráneo y
atado a un viejo transmisor de radio marcado con inscripciones en ruso medio
borradas. A medida que el equipo de Erlendur investiga el caso, tratando de
desvelar la identidad de la víctima, las pistas se remontan hasta la Alemania
Oriental de la Guerra Fría, revelando el trágico destino de unos estudiantes
islandeses, llenos de sueños y esperanzas, atrapados en la despiadada
maquinaria de la Stasi…
Como viene siendo habitual en sus novelas, el autor retrata
las fisuras en las relaciones personales como catalizadores de tragedias.
Erlendur Sveinsson es el hilo conductor y los crímenes que se investigan
siempre están enraizados con historias del pasado y heridas abiertas que se
niegan a cicatrizar. Es un policía atípico, de carácter melancólico y
solitario, y su trabajo le sirve de terapia para mantener a raya su obsesión
por las personas desaparecidas. Cuando era muy joven, su hermano pequeño
desapareció durante una ventisca y jamás fue encontrado. Una herida que nunca
ha terminado de cicatrizar y que permea todas las historias.
Con eventos de dos líneas temporales que se irán entrelazando
y a un ritmo poco marcado, el autor se toma su tiempo para construir una trama
impecable que va más allá de la investigación de un caso y muestra cómo el
pasado no desaparece, sino que emerge, como el agua se retira de un lago,
revelando aquello que creíamos olvidado.
¿Es necesario haber leído las anteriores entregas? No, porque
cada libro tiene una trama autoconclusiva, pero los vínculos personales y
emocionales se desarrollan de forma progresiva, por lo que continuar te permite
ver crecer a sus personajes.
En definitiva, un noir policíaco que no te puedes perder si
te gusta la novela nórdica.






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