Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 448 |
P.V.P. | 21,90 euros |
Sinopsis:
Un hombre roto. Una verdad enterrada. Un secreto demasiado oscuro para salir a la luz.
Elena fue la última en desaparecer. Trece años atrás, subió a un todoterreno blanco conducido por un hombre sin cejas. Nunca volvió. El caso se cerró con rapidez: Dalmau, el presunto culpable, se suicidó; Verdugo, el agente del Seprona que estuvo a punto de descubrir la verdad, cayó abatido. Con el silencio, todo parecía haber terminado.
Hasta esta noche. Una niña acaba de ser secuestrada en
idénticas circunstancias. Las cámaras muestran el mismo coche. Al mismo
hombre. La pesadilla ha regresado, y con ella el nombre de Verdugo —el único
que estuvo cerca de detenerlo—. Pero aquel hombre ya no es el mismo. Vive
a duras penas, arrastrando un cuerpo roto... y una promesa incumplida.
Cuando Balma Dalmau aparece, hija del presunto asesino, el
pasado se abre como una grieta. Nada está enterrado del todo. Ni la culpa. Ni
la verdad.
Y Verdugo deberá volver a mirar al monstruo a los ojos.
Fuente: web de la editorial

Esta novela llegó a mis manos sin esperarlo, sin saber bien
qué me iba a encontrar en ella. Y aun así, desde el primer momento desprendía
una especie de magnetismo difícil de explicar que me impulsó a adentrarme en
ella sin hacer preguntas.
En 2009, dos niñas fueron asesinadas y una tercera desapareció
tras subir a un todoterreno. La investigación fue chapucera y el caso se cerró
de forma precipitada tras la muerte del principal sospechoso y con Modesto
Verdugo, el agente del Seprona, que estuvo a punto de descubrir la verdad, malherido
de un disparo. Todo quedó enterrado… o eso parecía. Trece años después, una
niña desaparece en circunstancias idénticas. Mismo modus operandi, mismo
tipo de vehículo, misma sombra al volante. La pesadilla regresa, obligando a
reabrir una herida que nunca cicatrizó por completo. Y en el centro de todo reaparece
Verdugo, acompañado por Balma Dalmau, periodista e hija del supuesto asesino,
obsesionada con descubrir la verdad y poder limpiar el nombre de su padre.
El verdadero motor de la historia no es solo el crimen, sino
sus consecuencias. Lo que queda después. Lo que no se resuelve. Contiene una
crítica social afilada a la corrupción, al poder y a ese periodismo
sensacionalista que convierte el dolor ajeno en titulares. Y pone de relieve
que la culpa no siempre recae en quien comete el delito, sino también en
quienes miran hacia otro lado, callan o manipulan la verdad.
Aunque se hace de rogar y tarda demasiado en aparecer, en el
centro de la historia encontramos a Modesto Verdugo, exagente de la Guardia
Civil roto tanto física como emocionalmente que carga con una promesa hecha a
los padres de la niña que desapareció trece años atrás y con la sospecha de
que, si no actúa él, nadie más lo hará. No es un héroe, sino alguien que no
sabe rendirse y su fragilidad es una de las grandes bazas del libro. Y a su
alrededor, hay un coro original de secundarios como los Gemelos Pardos, el
sargento Alfonso García, un prodigio de las matemáticas, altos cargos
políticos, familiares de víctimas y periodistas de distinto pelaje. Aunque aparezca
brevemente, me ha gustado especialmente el personaje de Sandokán, que merece
una novela con él de protagonista.
La acción se desarrolla entre Valencia y Alicante, durante un
tórrido verano. El libro apuesta por un Mediterráneo áspero y abrasador, alejado
del tópico turístico, que no invita a echar la siesta bajo el sol.
Me ha parecido muy original el título del libro, un guiño
potente y simbólico que expresa a la perfección el espíritu de la novela. Sin
embargo, por ponerle unos peros, no me ha terminado de convencer el vínculo que
nace entre su protagonista y otro de los personajes, lo he visto demasiado
precipitado todo. Algunos diálogos son poco naturales y ciertas situaciones se
sienten forzadas en beneficio de la trama. El autor no ha sido muy riguroso en
lo que respecta a los procedimientos internos de la Guardia Civil, y eso me ha
chirriado un poco. Pero, en general, ha sido una lectura entretenida.






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