Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 392 |
P.V.P. | 20,90 euros |
Sinopsis:
Una fría mañana de invierno el cadáver de una adolescente aparece en una parada de autobús del extrarradio madrileño. El equipo del inspector Iván Moreno y del subinspector Jotadé Cortés, el único policía gitano de su comisaría, descubre que se trata de una joven desaparecida misteriosamente años atrás y que ha sido asesinada tras dar a luz. Es la última de una larga lista de secuestradas a las que han matado justo después de ser madres.
Jotadé tiene que enfrentarse a este nuevo caso mientras atraviesa una crisis con Lola, su pareja, e intenta al mismo tiempo ayudar a Lucía, que lidia con un nuevo y turbio incidente en el centro de menores donde ahora reside. Cuando otra chica desaparece, Jotadé tendrá que dejarse guiar por su extraordinaria intuición y mirar en su entorno más cercano, donde desde hace años se esconde una verdad terrible.
Fuente: web de la editorial

Opinión personal:
Con esta segunda novela de la serie iniciada con Jotadé,
Santiago Díaz vuelve a afilar el cuchillo, y lo hace con esa facilidad suya
para convertir una investigación policial en un viaje al lado más ponzoñoso del
ser humano. Aquí no hay lugar para la siesta, ni para leer un capítulo más
con la ingenuidad de quien cree que puede controlar el tiempo. Es un libro
disfrutón, un auténtico page turner que te zampas en dos tardes.
El cadáver de una adolescente aparece sentado en una parada
donde el autobús pasa cada tres horas y media y siempre con retraso. A la
víctima, desaparecida hace unos años, le han cortado una mano y la autopsia determina
que había dado a luz hacía menos de tres semanas. El equipo del inspector Iván
Moreno se hará cargo de un caso en el que el horror lleva demasiado tiempo
trabajando en silencio y que se complica con la desaparición de otra chica…
Con esta premisa tan atrayente para cualquier adicto a este
género literario comienza la segunda entrega de la serie y cuya trama no se
limita a un solo frente. Díaz entrelaza el caso principal con varias subtramas en
las que salen a la luz los conflictos personales de sus personajes. Aunque la
identidad del asesino la conocemos desde el primer momento y una de las
subtramas resulta previsible, la novela no pierde en ningún momento su
capacidad de atrapar. Y eso, en un thriller, vale muchísimo más que un puñado
de giros sorprendentes que pretenden dejarte los ojos como los de los Minions.
El amo es también una novela de personajes. El autor los ha vestido de
realidad, retratándolos como seres en crisis, con heridas, contradicciones y
cicatrices que pesan tanto como los delitos que investigan. Lucía, Melero, de
baja médica, Verónica Arganza e Iván Moreno, quien intenta mantener cierto
equilibrio entre el trabajo y esa bonita familia que, inevitablemente, también
forma parte del relato.
Jotadé Cortés es el alma de la novela. Ese policía gitano propietario
de un Cadillac Eldorado del 89 con más arte que un tablao flamenco en domingo y
que aquí se confirma como uno de los personajes masculinos más potentes del
universo de Santiago Díaz. Insolente, intuitivo, con la lengua tan afilada como
una navaja de Albacete y bastante dado a saltarse el reglamento cuando le conviene,
aunque de una lealtad que casi desarma. Tiene mala leche, sí, pero también
carisma y esa mezcla explosiva entre chulería y honradez que lo hace
irresistible, de esos personajes que te siguen rondando días y hasta meses después
de cerrar el libro. Es como un grano en el culo que me ha arrancado unas
cuantas carcajadas.
Escrita con una prosa sencilla y muy visual, y con una
dinámica cadencia marcada a golpe de capítulos breves, la novela utiliza como
catalizador temas como la dominación, la violencia y la manera en que ciertos
monstruos pueden pasar años ocultos a plena vista.
En definitiva, si te gusta la novela negra con un
protagonista que parece primo tuyo y un caso que te revuelve las tripas ¡Dale
caña a El amo! Yo ya tengo mono de Jotadé.






Muchas gracias por tu reseña. Todavía no he leído nada del autor y no sé por qué, porque el género me gusta, creo que me animaré con el primero. Un abrazo.
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