Editorial: | |
Año de edición: | 2024 |
Páginas: | 496 |
P.V.P. | 19,90 euros |
Traductor: | Julieta Brizzi |

Opinión personal:
Hace nada leí Testigos ocultos, la primera entrega de
la serie Bergman & Mirkovic, y todavía tengo muy frescos a Loa y Danijela
dando vueltas por la redacción y metiéndose en líos. Ya estoy deseando ponerme
con la última novela para saber cómo se cierra esta trilogía, aunque me da la
sensación de que su autor tiene muy claro que sus personajes dan para mucho
más.
En plena ola de calor volvemos a encontrarnos con Loa Bergman
justo cuando, por fin, se dispone a empezar unas vacaciones. Pero sus planes se
esfuman cuando una joven desaparece en Mariestad, su ciudad natal, y su jefe
necesita que vaya allí para cubrir el caso. Loa cancela sus planes y regresa a
ese lugar del que salió hace años y al que se había esforzado en evitar.
Mientras Loa intenta recomponer in situ la secuencia
de la desaparición, su compañera y amiga Danijela Mirkovic vive su propio drama
en una cama de hospital, tras haber sufrido un accidente, inmovilizada y
con demasiado tiempo libre para pensar. Como no sabe estarse quieta, empieza a
tirar de otro hilo y descubre un caso muy parecido, ocurrido tres décadas atrás
en la misma zona, también durante el verano. Desde la distancia, ella revisa
informes, expedientes viejos y notas policiales, y poco a poco las piezas de
ambos sucesos empiezan a encajar de forma inquietante…
En esta segunda novela el autor repite la misma estructura de
la anterior, con saltos al pasado para descubrir lo ocurrido. La investigación
policial y periodística está ahí, por supuesto, pero lo que sostiene el libro
son los personajes y cómo se mueven por un paisaje que les resulta familiar y
extraño a la vez.
Loa sigue siendo muy vulnerable, en constante lucha por
mantenerse sobrio y lidiando con la culpa, una relación tensa con su madre y la
sensación persistente de no pertenecer del todo a ningún lugar. Danijela, por
su parte, es capaz de seguir tirando del hilo incluso cuando las circunstancias
físicas juegan en su contra. Es obstinada, con un sentido muy claro de
lo que está bien y lo que no, aunque eso la enfrente a compañeros, médicos o
quien se le ponga por delante. Entre ellos hay química y ese vínculo es uno de
los principales atractivos de la serie. Se equivocan, se caen y vuelven a
levantarse, y justo por eso resultan muy creíbles.
La ola de calor caribeño, húmedo y pegajoso, que asfixia a la
ciudad, el festival de verano, las coronas de flores y esa apariencia de fiesta
constante contrastan con el tono oscuro de las desapariciones.
En definitiva, si te gusta el thriller nórdico, esta es una lectura que merece
un sitio fijo en la lista de próximas lecturas.






No conocía ni el autor ni el libro, pero creo que puede gustarme. Buscaré el primero. Muchas gracias por tu reseña. Un abrazo.
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