Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 490 |
P.V.P. | 24 euros |
Sinopsis:
Rosario Weiss creció a la sombra de un genio. Ahijada ―y probable hija― de Francisco de Goya, compartió con él y con su madre, Leocadia, los últimos años de silencio y exilio del artista aragonés. En una España dominada por el terror de Fernando VII, entre conspiraciones liberales, sociedades secretas y exilios forzados, Rosario es testigo de un tiempo convulso que abre paso a la modernidad, a la libertad y, en cierto modo, a la democracia. A través de su mirada, el lector accede a un mundo clandestino donde se cruzan literatos como José de Espronceda o Leandro Fernández de Moratín, y donde arte, política y literatura conforman la nueva sensibilidad del Romanticismo. Pero esta no es solo una novela histórica ni de intriga: es, además, la historia de una vocación, de un amor entre padre e hija y de un romance juvenil imposible. Rosario Weiss lucha por conquistar su lugar en un mundo que niega a las mujeres el derecho a crear. Pintora contra su tiempo y contra el olvido, su vida revela también un Goya íntimo y desconocido. Con una prosa evocadora y precisa, Amelia Noguera rescata a una artista injustamente olvidada y compone un relato que une rigor histórico, emoción y belleza narrativa.
Fuente: web de la editorial

Opinión personal:
Cuando estudiaba la carrera de Historia del Arte, en una de
las clases se habló de Rosario Weiss y recuerdo haber visionado la diapositiva
de un autorretrato suyo, apenas un destello fugaz entre tantos nombres y
estilos. Conocía su condición de ahijada, probable hija ilegítima, y discípula
de Goya, pero entonces no imaginaba la complejidad que se escondía tras su
figura. Hoy os hablo sobre una novela de ficción histórica que saca a la luz a
una artista que creció bajo el ala de uno de los grandes genios de la pintura
española. Una novela con un azaroso periplo antes de su publicación final, que he podido disfrutar gracias a la iniciativa Masa Crítica de Babelio.
Resulta imposible demostrar si Rosario Weiss fue o no hija de
Goya, pero sí está demostrado que pasó su infancia y adolescencia junto a él, y
que el artista sintió por ella una ternura absoluta. Su relación con Goya se
convierte en el eje del relato. Mariquita fue la niña de sus ojos. Creció bajo
su tutela, la enseñó y protegió, y su vínculo fue de perdurable complicidad
hasta el último aliento del pintor. Amelia Noguera reconstruye con delicadeza los
primeros años vida de esta mujer, hasta cuando regresa con su madre y hermano a
España en el verano de 1833.
La ambientación es uno de los grandes atractivos del libro y,
dada la escasez de fuentes sobre esta artista, resulta especialmente meritoria
gracias al minucioso trabajo de documentación de la autora. Los detalles
sobre la vida cotidiana, los talleres de pintura, los procesos creativos, el
tacto de los pigmentos, la sordera progresiva de Goya y su aislamiento en la
Quinta del Sordo están narrados con una precisión sensorial que roza lo
pictórico. Todo respira autenticidad bajo una prosa fluida y cálida, con ese
tipo de ritmo sereno pero constante.
Los hechos transcurren durante la última etapa de la vida del
artista, incluido el periodo que pasó exiliado en Burdeos. Una época de grandes
contrastes, de esas que dejan huella en la memoria de un país. En ese escenario
crece Rosario, hija menor de Leocadia Zorrilla, el ama de llaves de Goya,
siendo testigo privilegiada de la etapa más oscura y fascinante del pintor, la
de las Pinturas negras, los grabados y esa mirada cada vez más
escéptica sobre el mundo. Noguera se adentra en los claroscuros de la relación
entre Francho y Rosarito, explorando el vínculo emocional y artístico que los
unió. He disfrutado mucho de toda la parte artística, en especial cuando Goya
le explica el significado de la pintura de Perro semihundido para que la
pequeña no tuviera miedo.
En definitiva, una pequeña joya literaria profundamente
didáctica y enriquecedora sobre una de las mejores pintoras del siglo XIX, que
la historia ha mantenido injustamente a la sombra del genio aragonés. Un
relato para leer sin prisas, como se observa un lienzo antiguo, dejando que la
luz y las sombras hagan su trabajo. Y como complemento, esta edición contiene ilustraciones
de cuadros y transcripciones de cartas, todo ello integrado en el texto.






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