Editorial: | |
Año de edición: | 2025 |
Páginas: | 304 |
P.V.P. | 19,90 euros |
Traductor: | Susana Sáenz |
Opinión personal:
La potente premisa de esta novela, sumada a mi escaso
conocimiento sobre la historia de Corea del Sur, fue lo que me llevó a elegirla.
Debo decir que, aunque ha resultado ser una lectura entretenida y mantiene el
interés, ha sido diferente a lo que me esperaba.
Seul, 1992. El derrumbe inesperado de un coloso
arquitectónico cuyos sesenta y cinco pisos se vienen abajo sin previo aviso, abrirá
una grieta en la vida de Sae que nunca volverá a cerrarse. A partir de ese
instante, se iniciará una búsqueda que va mucho más allá de dar con el paradero
de su marido y esclarecer lo ocurrido…
La novela avanza alternando el presente de la investigación
de Sae, la protagonista, con fragmentos del pasado, cuando los ideales, el
compromiso político y la fe en el cambio marcaban el rumbo vital de sus
personajes. Ella espera el regreso de su esposo Jae, ingeniero de la torre
colapsada, pero mientras lo busca, se da cuenta de lo poco que sabe sobre su
pasado y su familia. Lo conoció en 1986, cuando era estudiante universitaria y
protestaba activamente contra la dictadura surcoreana. Su personaje encarna a
una mujer marcada por la necesidad de comprender y no conformarse con las
versiones oficiales cuando nada parece encajar.
En paralelo, la novela introduce la subtrama protagonizada
por una mujer que regenta un salón de karaoke para hombres en Seúl. A través
de esta estructura fragmentada, con continuos saltos en el tiempo y cambios de
perspectiva que avanzan sin conexión alguna, pero acaban convergiendo para dar
sentido a todo, el libro entrelaza una catástrofe personal con una herida
nacional aún latente, evocando protestas estudiantiles, dictaduras pasadas y
desastres laborales que marcaron a toda una generación.
También plantea, de manera sutil, las decisiones difíciles
que las mujeres se ven obligadas a tomar para valerse por sí mismas en un
entorno dominado por hombres. Así como la dificultad de acceder a la verdad en
un país donde todo parece construido para ocultarla.
No obstante, el ritmo pausado y algunos giros que se intuyen
con demasiada antelación, le restan tensión a la trama. Los personajes, además,
me han parecido poco definidos, de ahí que no haya podido empatizar con el
dolor de su protagonista ante la pérdida.
En definitiva, una novela de suspense con marcada crítica
social. Si estás buscando un thriller al uso, quizás esta lectura no sea la
opción más indicada.






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