Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 368 |
P.V.P. | 22,90 euros |
Traductor: | Natalia Fernández Díaz-Cabal |

Opinión
personal:
Han pasado diez años desde que esta autora se cruzó en mi
camino con El ruiseñor. Desde entonces, he leído todos los libros
suyos que se han ido publicando y nunca me han defraudado, por lo que se ha
ganado, con creces, un lugar destacado en mis estanterías. Hoy os hablo de una
novela publicada hace ya un cuarto de siglo, pero traducida ahora al español
que, aunque no es su obra más redonda al estar menos pulida, deja entrever con
claridad muchas de las constantes que acabarían consolidando su éxito. Entre
ellas ese tono íntimo y dramático que, en mi opinión, constituye una de sus
mayores virtudes.
“Mi madre está en los huesos de mi
columna vertebral y me mantiene recta y fiel. Está en mi sangre y se asegura de
que fluya enriquecida y fuerte. Está en los latidos de mi corazón.”
Nora Bridge es la nueva sensación de
las tertulias radiofónicas y publica una columna semanal de consejos en
diferentes medios de prensa. Una figura pública admirada, incluso envidiada,
pero en el ámbito privado arrastra un fracaso que lo contamina todo. Hasta que
un escándalo acaba fulminando su carrera. Por otro lado, tenemos a Ruby, la
hija menor de Nora, probablemente el personaje más interesante de la novela.
Comediante en plena lucha por abrirse camino, utiliza el humor como coraza
frente a un dolor que nunca ha sabido gestionar. Un regreso forzado a Summer
Island, debido a ciertas circunstancias, la obliga a enfrentarse no solo a su
madre, sino también a todo lo que quedó allí pendiente.
Esta novela es, grosso modo,
un drama familiar en el que no hay grandes giros ni sorpresas, pero que logra
emocionar. De hecho, hubo un momento concreto que consiguió arrancarme alguna
lágrima. Me ha gustado la historia, a pesar de ser predecible. A lo largo de
sus páginas se exploran temas como las complejas relaciones entre madre e hija,
el perdón, el arrepentimiento y el peso de las decisiones equivocadas. La
autora muestra lo fácil que es herir a los seres queridos y cómo las segundas
oportunidades llegan cuando ya nadie las espera.
Cuenta con un reducido friso de
personajes, con sus contornos dibujados en su justa medida, entre los que
destaco a Nora, que siempre encarnó la imagen de la madre ideal, defensora del matrimonio
y la familia.
La autora sabe construir una
atmósfera íntima que te envuelve con facilidad. Todo en Summer Island recuerda
a lo que fue y a lo que pudo haber sido, es un lugar donde el tiempo parece
haberse quedado detenido.
En definitiva, un cálido drama familiar de segundas oportunidades, emotivo y fácil de leer, aunque su desenlace es previsible y edulcorado. Sin duda, conectará con los lectores aficionados al género y, especialmente, con aquellos que aún no hayan tenido un primer acercamiento a la autora.
Y como siempre digo, esta es la opinión personal de una simple lectora, no de una crítica literaria.
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