Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 440 |
P.V.P. | 20,90 euros |
Traductora: | Carmen Bordeau |

Opinión personal:
Esta novela llamó mi atención porque está inspirada en la
figura real de Marie Anne Adelaide Lenormand, la célebre adivina y confidente de
María Antonieta. La idea de meterme de lleno en la vida de un personaje que hasta
ahora me era completamente desconocido, enmarcado todo en el turbulento
contexto de la Revolución francesa, fue lo que terminó de convencerme para
darle una oportunidad.
París, 1789. La violencia desenfrenada acecha en cada esquina
de la ciudad, convertida en un auténtico polvorín donde conviven lujo
decadente, miedo y ansias de cambio. En medio de ese caos conocemos a Adelaide
Lenormand, una joven que puede comunicarse con los muertos y ver el futuro de
quien se sienta frente a ella. Su destino está ligado al de la reina de Francia,
a quien permanecerá leal pese a haber visto en las cartas el trágico destino
que se avecina para ella. Su vida cambia cuando conoce a Caitlin, una criada
irlandesa recién llegada a París que tiene el don de leer el pasado de las
personas, como si levantara la alfombra de la memoria y echara un vistazo a
todo lo que se ha intentado esconder. Cuando los caminos de ambas se cruzan, la
conexión es inmediata y empiezan a trabajar juntas, convirtiéndose en las
tarotistas más famosas de la ciudad…
Grosso modo, esta es la premisa de una historia dividida en dos hilos
argumentales que se desarrollan en paralelo y nos lleva al corazón de
un París en llamas durante la Revolución francesa, donde dos mujeres
unidas por dones sobrenaturales intentan sobrevivir. El resultado es un viaje
de lo más sugerente a una época donde la superstición convive con la política y
el destino parece escribirse en una baraja de cartas.
El verdadero corazón de la historia son sus dos
protagonistas, tan distintas y tan parecidas. Lenormand es inteligente,
independiente, muy consciente del peligro que corre, y utiliza su don tanto
para sobrevivir como para intentar inclinar la balanza del poder. En cambio,
Caitlin, a quien conoceremos a través de un diario escrito en primera persona,
es más impulsiva, arrastra una fuerte conciencia política y el deseo de llevar
la revolución a su tierra. Alrededor de ellas desfilan personajes reales como
la propia María Antonieta, revolucionarios como Robespierre o Marat y una serie
de aristócratas supersticiosos que buscan consuelo en las cartas mientras el
mundo se desmorona bajo sus pies.
Uno de los rasgos más llamativos de la novela, además de las
tenues pinceladas sobrenaturales con las que normalmente no me sentiría nada
cómoda, pero aquí encajan con naturalidad y no me importó, es la manera en que
el tarot se integra en la propia estructura narrativa. Sin embargo, los
capítulos dedicados a las tiradas, tan ricas en simbolismo, acaban ralentizando
el ritmo. La autora se recrea especialmente en las explicaciones de cada
tirada, en el significado de los arcanos y en las correspondencias entre las
cartas y el destino de los personajes. Para los lectores interesados en el
tarot, estos pasajes resultarán muy atractivos, pero en mi caso terminaron por
sacarme puntualmente de la historia.
En definitiva, una novela ideal para quienes disfrutan adentrándose
en la Revolución francesa desde una perspectiva diferente. Si te apasiona el
mundo del tarot y su interpretación, esta baraja literaria merece ser
desplegada.






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