Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 592 |
P.V.P. | 22,90 euros |
Traductor: | Julio Hermoso Oliveras |

Opinión personal:
Barker me fidelizó como lectora con la trilogía de El
cuarto mono y, desde entonces, he leído buena parte de lo que ha
publicado, tanto en solitario como en colaboración con James Patterson. Con
este libro, sin embargo, tengo sentimientos encontrados, ya que combina dos
géneros que no suelen estar entre mis favoritos: el thriller paranormal y la
literatura juvenil. Aun así, quise darle una oportunidad para ver cómo se
desenvolvía en este terreno, pero, aunque la propuesta tenía potencial,
lo cierto es que no ha terminado de cumplir mis expectativas.
El prólogo corre a cargo de nuestro narrador protagonista,
Billy Hasler, recordando atormentado lo sucedido en la casa de la isla de Wood,
en el verano de 2010. Cuando él y sus amigos tenían diecisiete años, la idea de
que uno de ellos heredara de su abuela una isla entera era una fantasía
adolescente. ¿Qué grupo de jóvenes no vería la isla como un paraíso donde
disfrutar sin restricciones y hacer lo que quisiera? Sin embargo, al recibir
semejante herencia, Spivey descubre que en su nueva propiedad existen una serie
de reglas que se deben cumplir a rajatabla y sus consecuencias son nefastas. Todo se
va torciendo poco a poco hasta convertirse en algo mucho más oscuro, ligado a
un pasado que la casa parece empeñada en no dejar atrás…
La atmósfera está bien construida, con esa sensación de
amenaza latente que va creciendo a medida que se desvelan los secretos de la casa.
En mi caso, tenía mucha curiosidad por saber qué había ocurrido allí y
hasta qué punto iba a afectar a los protagonistas. Cuando el relato se entrega
a lo sobrenatural, logra generar inquietud, incluso cierto desasosiego. El
problema es que me ha costado conectar con los personajes y, en
más de una ocasión, sus decisiones se me han quedado algo lejanas.
La novela se construye a partir de dos voces que se van
alternando. Por un lado, Billy, que vive en primera persona lo que ocurre en la
isla y por otro, el jefe de policía Whaley, que investiga mientras intenta
recomponer un extraño puzle. Este juego de perspectivas sirve para incrementar
la tensión, también hace que el ritmo se resienta en algunos momentos. El
inicio, de hecho, se me hizo lento, pero a partir de cierto punto, cuando las
reglas empiezan a romperse y las consecuencias se hacen evidentes, la novela
gana intensidad y se vuelve más adictiva, aunque también más descabellada. ¡Ojo!
con esto no estoy diciendo que sea una mala novela. Está bien escrita, tiene
una ambientación sugestiva y un punto de partida muy atractivo. Simplemente, en
mi caso, me ha dejado con la sensación de que podría haber dado mucho más de
sí. A pesar de mis objeciones, es un autor al que no dejaré de leer.
En definitiva, una novela de tintes paranormales con un enfoque bastante
juvenil, sobre todo en su arranque. Gustará a los aficionados al género porque verán en ella numerosos guiños a
autores ya consolidados en este tipo de historias.






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