Editorial: | |
Año de edición: | 2025 |
Páginas: | 552 |
P.V.P. | 20,90 euros |
Traductor: | Julián Sosa |
Opinión personal:
Cuando vi este título entre las novedades de la editorial, no
sabía qué esperar de este consagrado autor de noir rural norteamericano.
Y me he encontrado con una historia ambientada durante los años treinta, en
plena Gran Depresión, sobre cuatro huérfanos que navegan con un destino
incierto que cambiará sus vidas. Una historia sobre niños que huyen, pero
también sobre un país que busca redimirse.
Minnesota, verano de 1932. Huérfanos y sin familia, Odie
O'Banion y su hermano Albert son los únicos niños blancos en una escuela para
indios donde la disciplina se confunde con el abuso y la supuesta educación con
la anulación de la identidad. Cuando Odie se ve obligado a huir del internado, dejando
atrás muerte y desesperación, lo siguen Albert, Mose, un adolescente indígena
incapaz de articular palabra alguna, y Emmy, una pequeña con un don especial.
Los cuatro se embarcan en un viaje hacia lo desconocido, a bordo de una canoa,
y reman por el río Gilead a la luz de la luna, en busca de un lugar al que
poder llamar hogar. Una odisea que les hará enfrentarse a todo tipo de
peligros, conociendo a un variopinto friso de personajes en una aventura
destinada a convertirse en épica…
Así arranca un viaje de huida y aprendizaje que nos remite
inevitablemente a Las aventuras de Huckleberry Finn, aunque salvando las
distancias. Una historia de valentía, amor y, por supuesto, de esperanza, que
nos la narra el propio Odie desde la vejez, con la perspectiva que otorgan los
años y las pérdidas acumuladas. El autor maneja con destreza ese equilibrio
entre la inocencia infantil y la conciencia adulta, permitiendo que el lector
perciba tanto la injusticia como la capacidad de asombro que aún sobrevive en
los protagonistas.
El trayecto por el río Gilead se convierte en el eje de la
novela. A lo largo de su travesía, los chicos se encuentran con un país herido,
poblado por granjeros arruinados por la crisis, comunidades indígenas
marginadas, predicadores carismáticos y personajes que alternan gestos de
bondad desinteresada con actos de crueldad difícil de justificar. Entre otros,
el racismo, la violencia institucional, la pobreza o la hipocresía religiosa,
son temas que están presentes
Uno de los grandes aciertos del libro está en la construcción
de sus personajes infantiles. Odie es impulsivo, demasiado imprudente; Mose, el
muchacho sioux, encarna la resistencia silenciosa frente a un sistema que lo margina;
y Emmy introduce una ternura luminosa que equilibra la dureza del viaje. Sus
vínculos están narrados con naturalidad y resultan bastante creíbles.
En definitiva, una novela sobre la valentía, el amor filial, la pérdida, la esperanza y sobre lo que significa encontrar un lugar al que llamar hogar. Es también un homenaje a la capacidad humana para la compasión, incluso en tiempos de miseria y desesperanza. Una lectura que avanza despacio, como el río que la recorre, pero muy disfrutona.






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