Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 312 |
P.V.P. | 19,95 euros |
Traductor: | Lorenzo Díaz |

Opinión personal:
Hacía tiempo que esta autora estaba en mi punto de mira
debido a las buenas críticas que cosechaban sus libros. Pero, por diferentes
razones, no había podido hacerle un hueco y estrenarme con ella, hasta ahora.
¿Qué me he encontrado? Pues una novela que se lee con mucha facilidad y tiene
ese punto adictivo que hace que quieras seguir, aunque no ha sido del todo lo
que esperaba. No es que el libro
sea malo, pero tampoco es el thriller del año.
Mary Kubica sabe pergeñar una premisa que engancha desde el
primer capítulo, con tres desapariciones, la de dos mujeres y la hija de una de
ellas, ocurridas con pocas semanas de diferencia, que alteran la aparente calma
de un vecindario. La investigación no logra avanzar y, con el paso del tiempo,
el caso se enfría hasta quedar casi en el olvido. Sin embargo, once años
después, la pequeña reaparece siendo ya una adolescente, lo que reabre las
heridas y reactiva un misterio que parecía enterrado…
La trama se construye con constantes saltos en el tiempo, entre
el presente y once años antes, y diferentes voces en primera persona. Este recurso de estructura fragmentada
en dos líneas temporales que poco a poco van componiendo lo ocurrido,
explorando a su vez las consecuencias emocionales de esas desapariciones en las
familias implicadas, le da dinamismo al relato. Aunque en un thriller, esto
puede ser un arma de doble filo porque en momentos puntuales es complicado mantenerse enganchada a una trama que
te obliga a variar constantemente entre los distintos puntos de vista de sus
personajes y esos dos hilos temporales, a pesar de estar especificados al
inicio de cada capítulo, al difuminar el suspense.
Sin embargo, no todo terminó de resultar del todo
satisfactorio. El principal problema que encontré fue el ritmo. La historia
dedica demasiado espacio a desarrollar la vida cotidiana y los conflictos
personales de los protagonistas, lo que en algunos pasajes ralentiza el avance.
El desenlace tampoco logró dejarme plenamente satisfecha. Aunque me sorprendió,
tuve la sensación de que algunas resoluciones estaban forzadas. En un thriller,
la sorpresa importa, pero también la credibilidad.
En definitiva, es una novela de suspense de fluida lectura gracias a la
brevedad de sus capítulos. Y pese a las objeciones expuestas, que no son más
que mis impresiones personales, os animo a darle una oportunidad para forjaros
una opinión propia.






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