Editorial: | |
Año de edición: | 2026 |
Páginas: | 520 |
P.V.P. | 24,90 euros |
Traductor: | Begoña Romero&Cristina Riera |

Opinión personal:
Confieso que cuando vi el anuncio de la editorial tuve que
leerlo dos veces. Daba por cerrada la serie del Departamento Q con la
publicación de Siete metros cuadrados. Diez entregas de una serie que
lleva años demostrando que en Dinamarca no todo es diseño nórdico y galletitas
de mantequilla, que también hay cadáveres, secretos y policías con un humor de
perros, parecían un colofón digno. Por eso me sorprendió esta undécima novela,
escrita a seis manos junto a dos periodistas con muchos años de crónica negra a
sus espaldas y la incorporación de un nuevo personaje que promete dar mucho
juego. Y os adelanto que ya se está cociendo una duodécima, en la que su autor les
pasa definitivamente el testigo.
Os cuento un poquito, sin destripar mucho la trama: Han
pasado casi tres años desde que los componentes del departamento trabajaron
juntos por última vez. Carl Mørck se ha jubilado y ahora se encuentra en plena
promoción de su segunda novela basada en los casos que su equipo ha resuelto. Pero
por casualidad le llega una grabación de audio de lo más inquietante y, en
lugar de olvidarse del tema y echarse una siesta, se la pasa a su antiguo
equipo al que se acaba de sumar Helena Henry, una policía francesa. Esa
grabación reabre un caso catalogado como suicidio de hace cuatro años, de esos
de aquí no hay nada que rascar. Pero como siempre, sí que había…y mucho.
La serie siempre ha partido de un caso antiguo que nadie
quiso remover y que vuelve a la actualidad. Conserva rasgos que en entregas
anteriores eran frecuentes, como los capítulos cortos que convierten la lectura
en un auténtico page turner, algunos desde el punto de vista del
culpable, los saltos temporales y ese toque de humor y mala uva que alivia un
poco tanta tensión, aunque esto último en menor medida y he notado esa carencia.
Pero la vida personal de sus protagonistas pasa a un segundo plano, algo que
era otro de sus signos distintivos.
Los personajes son, como siempre en esta serie, lo mejor. Un
batiburrillo de excéntricos con problemas para acatar la autoridad. Volver con
Carl, Assad y Rose ha sido como reencontrarme con viejos amigos a los que
echaba de menos. Las apariciones de Carl son puntuales, pero continúa siendo un
gruñón legendario, de esos que se jubilan para dejar de trabajar y acaban sufriendo
giras de firmas en centros comerciales. Y ese Assad, con su café con cardamomo
imbebible, sus guisos para animar a todos y su humor tan particular sobre camellos
¡Me encanta! Rose está más irritable que nunca y mira que es difícil superarla.
Y luego está la gran novedad, Helena Henry, una policía francesa recién
trasladada, reservada, desconfiada e irónica. No quiere quedarse en el sótano y
choca de inmediato con Rose.
El libro tiene la venganza como tema principal sobre el que
pivota todo su argumento. Tarda un poco en arrancar, ya que los autores
establecen tanto el contexto de los crímenes actuales como la entrada de un
nuevo miembro al equipo del Departamento Q, pero la trama se acelera a medida
que avanza.
Por cierto, he disfrutado mucho asistiendo al encuentro
online con este trío de autores, donde confirmaron que su colaboración en esta
novela no ha sido algo puntual, sino el inicio de una transición pensada para
garantizar el futuro de una serie que lleva años conquistando lectores en todo
el mundo, pero abriendo espacio a nuevas dinámicas y perspectivas.
En definitiva, un thriller policíaco intenso y adictivo, de lectura
obligada para los amantes del noir nórdico, que da inicio a una nueva
etapa en esta mítica serie. Si ya conocéis el Departamento Q, este libro os va
a saber a reencuentro con los amigos de siempre, aunque con alguna cara nueva.
Si no lo conocéis, tampoco pasa nada porque se puede leer sin problema, aunque
os recomiendo empezar por el principio para conocer el trasfondo de sus
personajes y cómo se forjó el equipo.






Es una serie que siempre me ha dado curiosidad pero son tantos libros ya que no sé si en algún momento me animaré.
ResponderEliminarBesotes!!!