Lo primero que captó
mi atención, cuando vi esta novela entre las novedades de la editorial, fue su atractiva portada. Posteriormente, tras leer su sinopsis, quedé atrapada por la promesa de ese dramático secreto familiar
que parece esconderse entre sus páginas
y tuve claro que debía leerla. Cuando la
miel muere es la historia de cuatro generaciones de mujeres, de una misma
familia, marcadas por uno de los peores capítulos de la historia de la
Humanidad. Es la primera entrega de la Serie Honigtot, cuyo segundo libro está protagonizado por uno de los personajes secundarios que aparecen en esta novela.
Felicity está
a punto de finalizar su relación con
Richard, el hermano de su mejor amiga y un cirujano de prestigio, poniendo todo
un continente de por medio entre ambos. Su desasosiego obsesivo la exhortan a
dar un nuevo rumbo a su vida, rompiendo con el orden y el control al que estaba
habituada. Tras acabar la carrera de medicina se dispone a marcharse a Kabul,
una ciudad devastada por la guerra, donde trabajará para la ONG Médicos del
Mundo. Pero en el último momento sus planes sufren un vuelco cuando su madre
Martha, la encargada de llevarla hasta el aeropuerto, desaparece. Todo parece
indicar que la desaparición de Martha está relacionada con la aparición de una
misteriosa caja hallada entre las pertenencias de su fallecida abuela Deborah.
Felicity descubre que su madre reservó, a última hora, un vuelo a la capital de
Italia. Lo que nunca se imaginará es que Martha había emprendido un viaje hacia
el pasado de su difunta madre. Un viaje inimaginable al sufrimiento en un
momento de la historia que marcará a varias generaciones: asistiremos al inicio
del peor pogromo sufrido por el pueblo judío. Es el periplo de una mujer a un
pasado que siempre mantuvo oculto para desenterrar unos secretos más profundos
que el océano y así poder reconstruir la verdadera historia de su familia. Una
historia que nos trasladará hasta 1923, el origen de todo.
A partir de este
momento, y con un salto en el tiempo que nos traslada hasta Múnich, la
perspectiva cambia radicalmente, situando al lector en la trama principal de la
novela. Gustav y Elisabeth Berchinger llevan casados apenas unos meses. Él es
un prestigioso médico de origen judío y ella, aunque procede de una familia
modesta, es una floreciente cantante de ópera nacida en Viena. Dueña de una
excelente voz, una sensible alma de artista y una exótica presencia capaz de
enamorar a cualquiera, Elisabeth renunció a su carrera internacional por sus
hijos, ya que se negaba a que dichos compromisos la mantuvieran apartada
demasiado tiempo de ellos. Este hilo argumental forma el grueso de la historia, está marcado por los inicios
del nacionalsocialismo alemán y tiene como protagonistas absolutas a Elisabeth y a su hija Deborah. La familia de Elisabeth será víctima del
creciente antisemitismo, la animadversión y la violencia que se irá
radicalizando hacia el pueblo judío, siendo el sufrimiento la única moneda de
cambio.
Cuando la miel
muere no es la típica novela de ficción histórica, puesto que los acontecimientos narrados son sólo un telón de fondo del que la
autora se sirve para mencionar, con breves pinceladas, el exterminio judío, la II
Guerra Mundial o el nacimiento del fascismo. A través de un narrador
omnisciente y de una linealidad cronológica, su autora nos presenta dos
personajes femeninos que luchan por sobrevivir en un ambiente hostil, dos mujeres fuertes que se vieron privadas de
toda su vida por la discriminación, la intolerancia y el sometimiento que
padecían por el simple hecho de que su progenitor fuera judío. La situación
para ellas se vuelve insostenible y tendrán que amoldarse a los acontecimientos
según les van viniendo, valiéndose de una increíble fuerza de voluntad para mantener
su dignidad.
La autora hace
gala de un estilo narrativo muy cuidado, manejando una prosa ágil, aunque en
ocasiones me he topado con construcciones sintácticas abigarradas, demasiado
forzadas, poco armoniosas y carentes de naturalidad, que pueden llegar a
ralentizar la lectura. Logra sumergir al lector en una historia con marcados
cambios de ritmo, apreciándose en ocasiones una cadencia pausada, retenida, lo
que le resta fluidez a la trama y da pie a que, en ciertos momentos, la tensión
narrativa se atenúe. Tampoco he comprendido el cambio, demasiado brusco y
repentino, de conducta que sufre una de sus protagonistas y que no me he
terminado de creer.
En resumen, Cuando
la miel muere es una saga familiar con pinceladas de novela histórica y leves
tintes de romanticismo. Su trama se desarrolla en una época en la que ser
judío significaba no estar nunca a salvo. Una historia de amor y dolor bajo la
que subyacen también el miedo, el coraje, el odio, la traición, la culpa, la
venganza y la desesperanza. Una lectura entretenida, ideal para estas tardes
veraniegas, pero que no ha resultado ser tan adictiva como esperaba y cuyo
final me ha parecido demasiado precipitado.