Opinión
personal:
Después
de ver las críticas positivas que cosechaba la anterior novela de Nacho Abad
quise hacerme con ella, pero las circunstancias del momento me lo impidieron.
Cuando supe que el autor publicaba nuevo libro, y después de que por Instagram
varias lectoras me confirmaron que no era necesario haber leído previamente
"La verdad está equivocada", me decidí a hacerme con un ejemplar. Hoy os
traigo mis impresiones sobre "Sé que estás viva", un thriller adictivo
repleto de insospechados cambios de dirección y en el que nada es lo que parece.
Sé
que estás viva es, grosso modo, una novela articulada en tres grandes bloques, cada uno con sus correspondientes capítulos,
cuyo argumento oscila en torno a la búsqueda de una persona que se da por
muerta, la venganza, la redención y la expiación de culpas. Esta novela guarda relación
con "La verdad está equivocada", pero puede leerse independientemente
sin necesidad de haber leído ésta previamente. Ya se encarga el autor, al
inicio de la historia, de introducir pinceladas con los datos necesarios para
que el lector conozca los sucesos ocurridos con anterioridad y, en ningún
momento, se sienta perdido o crea que le falta algo.
Valentín
Monaster lleva dos años en la prisión de Herrera de la Mancha acusado por el
asesinato de su esposa Guadalupe, quien en el momento del crimen se encontraba
en avanzado estado de gestación. Indiciariamente él la mató y desde el
principio fue el único y principal sospechoso de estas muertes, pero se obceca
en afirmar con contundencia que su mujer aún está viva. Está convencido de que
ha sido Guadalupe quien hace tres meses le envió una carta anónima. Como desde
la cárcel no puede hacer nada, le pedirá ayuda al inspector jefe Germán
Carrasco, del Cuerpo Nacional de Policía.
Germán
logró dejar atrás los recuerdos de lo sucedido hace dos años, cuando la
inesperada llamada de la abogada de Valentín le lleva a revivir ciertos episodios de su pasado que creía
olvidados. Tras participar en la investigación de la desaparición de Guadalupe
y de que las pesquisas encerraran en prisión a Valentín, dejó de ser jefe del grupo de la policía
judicial y, como si fuera un apestado y para evitar un escándalo, sus
superiores lo relegaron a un despacho donde ha estado llevando a cabo labores
administrativas. Su vida era una agonía porque ya no estaba a pie de calle, en
contacto directo con los muertos. Huyendo del tedio que amenaza la anodina
existencia que lleva en su nuevo destino decide ayudar a Valentín, porque se
encuentra en deuda con él por ciertas negligencias que no salieron a la luz y
que lo libró de pasar un tiempo a la sombra. Además se le presenta la
oportunidad de recuperar su puesto y el prestigio perdido. Germán se va a
mostrar dispuesto a perseguir la estela de un insignificante indicio, aunque deba
soslayar su ética profesional, para
poder llegar a la verdad de los acontecimientos. Indicios que lo volverán
a conectar con su antiguo equipo. Pero ¿qué le ocurrió realmente a Guadalupe?
En
el segundo bloque, que es el que más me ha gustado, al lector se le desvela la
verdadera naturaleza de la personalidad de nuestra protagonista femenina, desde
su más tierna infancia, desmontando cualquier conjetura anterior que tuviera
sobre ella. Guadalupe es dibujada contundentemente como una mujer manipuladora,
un personaje sin escrúpulos a la hora de medrar o conseguir sus objetivos,
imponiendo su ambición por encima de su dignidad. El autor se vale de este
personaje para mostrarnos hasta dónde es capaz de llegar una persona para
conseguir lo que quiere.
Con
un estilo narrativo muy cuidado, una prosa sencilla y clara donde predominan
los diálogos, y de la mano de un narrador omnisciente, Nacho Abad consigue
crear una historia sórdida y oscura que presenta una estructura perfectamente
hilvanada, permitiéndole dar vida a un lienzo en el que se abordan temas tan
candentes hoy en día como la presión mediática sobre la opinión pública o el
poder judicial, donde nada es lo que parece, y en la que la parte de
investigación policial tiene un peso importante en la trama. Que el autor es un
experto criminólogo queda patente a lo largo de toda la novela. Seremos
testigos de cómo Germán, sin contar con el apoyo de un equipo, de un juez
instructor ni con los recursos habituales, retomará las pesquisas de un caso
que todo el mundo da por cerrado.
Pocos
son los personajes implicados en esta trama, pero todos ellos están bien
perfilados, repletos de matices y con zonas oscuras. El autor es capaz de
manejar los hilos de la intriga hábilmente, logrando mantener una atmósfera de
creciente tensión a lo largo de todo el relato, combinada con personajes y
situaciones bien perfiladas, consigue mantener al lector en vilo hasta su
desenlace. Un desenlace que, aunque sorpresivo, me decepcionó un poco porque me pareció
demasiado precipitado y enrevesado, poco creíble. El autor deja algunos cabos
sueltos y hay una subtrama que podría haberse obviado porque aparentemente no
guarda ninguna relación con la trama principal. Y digo aparentemente porque
parece ser que esta historia podría tener una continuación. Y otra cosa que no
me ha convencido es que el autor se toma cierta licencia que, en cierto modo,
le puede restar credibilidad al conjunto de la trama.
Sintetizando: Sé
que estás viva es un thriller
policíaco adictivo dotado de una narración enérgica, de ágil lectura y marcado
ritmo, en el que su autor consigue arrastrarnos en la vertiginosa búsqueda de
una mujer a la que todo el mundo da por muerta, a través de una investigación
que se sale de los cauces reglamentarios.