Opinión
personal:
A
la hora de adentrarnos en una saga, casi siempre es conveniente que lo hagamos
siguiendo el orden de publicación porque, aunque los casos que en ellos se
desarrollan sean autoconclusivos, nos podemos perder detalles importantes de la
vida de sus personajes principales. Con la serie Grant County ha sido imposible
seguir este precepto por dos motivos de peso: "Ceguera", el primer libro, se
encuentra descatalogado y va a ser imposible que consiga hacerme con un
ejemplar; "Perseguidas", la quinta entrega llegó con anterioridad a mis
estanterías y no pude resistirme a su
lectura. Hoy os hablo de Temor frío, la tercera novela de esta serie
protagonizada por la pediatra y forense Sara Linton, su exmarido, el jefe de
policía Jeffrey Tolliver, y la detective Lena Adams.
En
una ciudad como Heartsdale, donde la tasa de criminalidad es diez veces menor
que la media nacional, de pronto comienzan a amontonarse los cadáveres. El
aparente suicidio de un joven estudiante ha llevado a la forense Sara
Linton hasta el campus de la universidad local. La víctima se ha precipitado
desde un puente hasta el lecho seco del rio de la localidad. Sara se encontraba
haciendo recados en compañía de su hermana Tessa cuando recibió la llamada del
jefe de la policía, su exmarido y actual amante Jeffrey Tolliver. Tessa insiste
en acompañarla hasta el lugar del suceso, pero mientras Sara inspecciona el
cadáver horriblemente mutilado la joven, que se encuentra en su octavo mes de
gestación, debe responder a la "urgente llamada de la naturaleza" y se
adentra en un bosque cercano, donde será víctima de una salvaje agresión. Este
ataque, junto a una serie de dudas sobre la posible causa de la muerte del
joven universitario, y la aparición de otra víctima en el campus, pondrán en
cuestión si estas muertes son realmente suicidios o si se han escenificado para
confundir a la policía y están ante un asesino en serie.
Buena
parte de esta novela se va a centrar en la tensa relación que hay entre Jeffrey
y Lena, relegando los asesinatos del campus a un segundo plano. Por este motivo
la autora nos adentra en la destrozada existencia de Lena, un personaje muy
bien dibujado. Hace un año que pasó por una experiencia traumática y desde
entonces no ha sido la misma. Fue víctima de un suceso brutal, sobreviviendo a
lo impensable y por ello ha pagado un precio devastador (es el acto más
violento sobre el que yo haya leído hasta
ahora y eso que la autora tan solo nos proporciona ligeras pinceladas del
suceso que, aunque sean escuetas, ponen los pelos de punta a cualquiera). Se
encuentra hundida en una espiral descendente, fuera de control desde los
atroces acontecimientos que se sucedieron en el primer libro de la serie. Se
odia a sí misma por refugiarse en la bebida, pero es la única manera que tiene
para adormecer el dolor y el miedo que aun la inundan. Ya no forma parte del equipo policial local,
ahora trabaja en la universidad, como guarda de seguridad del campus. Un
trabajo que odia pero que le ayuda a pagarse el sustento.
Con
una narración fluida y un total de 18 capítulos, la historia se divide en cinco
grandes bloques, que coinciden con cada uno de los días en los que se
desarrollan los acontecimientos. Está narrada en tercera persona por
un narrador omnisciente, lo cual nos da acceso a los diferentes puntos de vista
de todos sus personajes y de los escenarios donde se van a desarrollar los
acontecimientos. La novela está escrita con una prosa sencilla y amena y
su estilo es impecable. Su ritmo no llega a ser vertiginoso, pero sí lo
suficientemente fluido como para mantener al lector enganchado a las
páginas de una novela en la que se funde el misterio con la intriga. Esta
autora tiene la capacidad de tejer una trama compleja y cuanto más avanzamos en
ella, más nos hundimos en la oscuridad.
Como
ya nos tiene acostumbrados su autora, con ella nada es previsible. Las tramas de esta serie son tanto o más brutales que las de la serie de Will Trent. Karin Slaughter ha sabido
construir perfectamente un ambiente de suspense para ir mostrando, de
forma medida, los secretos que el lector desconoce. Notoria es también su capacidad
de hacer muy visuales todas las escenas, y de nuevo
la violencia jugará un papel fundamental en este libro. Destaca la
crudeza a la hora de reflejar y pormenorizar diferentes actos violentos, de ahí
que os prevenga que contiene algunas
descripciones escabrosas no aptas para personas demasiado aprensivas o con
estómagos sensibles.
Una
vez más, Karin Slaughter se nos revela como una experta constructora de
personajes, haciéndolos muy reales y complejos, con sus luces y sus sombras. Con una trama lineal cronológicamente, la intriga está
correctamente planteada y sus protagonistas van a estar rodeados
de un amplio elenco de personajes secundarios indispensables en el desarrollo
de la trama, pero que apenas están esbozados. Es interesante la manera en que
la autora integra las motivaciones y debilidades de sus tres personajes principales con
la trama principal, dosificando la información para dejar al lector con ganas
de continuar con la saga. Aunque
en esta novela la
investigación de los crímenes se atenúa, pasando a un segundo plano, anteponiéndose
las relaciones que se irán tejiendo entre sus personajes principales.
¿Qué
ha impedido que esta novela sea para mí una lectura diez? Sinceramente la
relación entre Sara y Jeffrey es la misma que se daba en la quinta entrega de
la serie, no parece haber avanzado nada y no tienen clara su situación como
pareja; el caso que se investiga queda totalmente cerrado, pero su final deja
un fleco suelto, relacionado con Tessa.
Sintetizando: Temor
frío es una novela de misterio de lectura fluida, con una narrativa muy
visual y buenos giros argumentales, destacando uno al final que no vi venir y
me dejó totalmente descolocada. Estamos ante una montaña rusa de emociones donde
convergen los secretos de sus protagonistas, el dolor y sufrimiento de los
demonios del pasado, la tortura y la crueldad típicas de las novelas de esta
autora.