FICHA DEL LIBRO
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Autor:
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César Pérez Gellida
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Título:
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Sarna con gusto
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Editorial:
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Suma
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Año de edición:
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2016
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Género:
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Thriller
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ISBN:
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9788483658512
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Páginas:
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509
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Sinopsis:
Lastrado por los
efectos nocivos que le ha dejado la obsesiva persecución de Augusto Ledesma, el
pelirrojo inspector de homicidios de Valladolid, Ramiro Sancho, vuelve al
Cuerpo con la esperanza de retomar las riendas de su vida anterior. Nada más
lejos de la realidad. Una adolescente ha desaparecido en el marco de las
ferias patronales de la ciudad. Se trata de la hija de un importante empresario
y las primeras pesquisas apuntan a que podría tratarse de un secuestro.
César Pérez
Gellida aborda esta, su novela más negra, desde una óptica global con el objeto
de ofrecer al lector una visión de 360º sobre un hecho delictivo sumamente
cruel como es la privación de libertad. Y lo ejecuta de una forma tan real que
compartirá la angustiosa incertidumbre de la familia, tan estremecedora que
saboreará el miedo desde la oscuridad de un lugar desconocido, tan veraz que se
ajustará el pasamontañas para meterse en la piel de secuestrador y, cómo no,
tan cercano que participará en el proceso de negociación e investigación en
primera persona.
Sarna
con gusto es la evidencia irrefutable de que existe un género singular en
nuestro país que se define como narrativa audiovisual. Vuelve el género
Gellida.

Opinión personal:
Antes de comenzar
esta reseña quiero agradecer a Laky y Albanta, que organizasen un sorteo y posterior lectura conjunta de este
libro.También a la editorial Suma por
el envío del ejemplar.
Hace poco más de
un año decidí adentrarme en la obra de César y para ello escogí "Memento mori",
la primera entrega de su serie "Versos, canciones y trocitos de
carne". Si bien dije que el libro me había dejado un agradable sabor de
boca y que continuaría con el resto de la saga hasta completarla, no ha podido
ser. Me ha pillado el toro, lo confieso, y antes de que me diese tiempo a
ponerme con ella, me encuentro con esta reciente publicación que es el punto de
partida de una nueva serie que tiene, de nuevo, como protagonista principal al
inspector pelirrojo Ramiro Sancho. Por
algunos sitios han dicho que no era necesario haber leído los anteriores
libros, pero no estoy de acuerdo. A mí me queda ese vacío de desconocimiento
sobre los acontecimientos que han marcado a Ramiro, haciéndole cargar con un bagaje
pesado de secuelas psicológicas relacionadas con el caso de Augusto Ledesma, el
asesino en serie que lo tuvo en jaque durante un tiempo. Apenas tengo nociones
del personaje de Erika Lopategui, ni de la chica Italiana que deja Sancho
cuando se reincorpora de nuevo al trabajo, o del excomisario Olafur Olafsson.
Son muchos los acontecimientos que el lector se va a perder si no ha leído
previamente la serie anterior. Menos mal que César ha tenido el detalle de
añadir, al principio del libro, un listado con todos los personajes con los que
nos vamos a encontrar. Esto me ha ayudado a no perderme en los acontecimientos
narrados.
Sancho vuelve al
trabajo después de seis meses de letargo. Le abrieron un expediente
disciplinario por insubordinación a sus superiores, de ahí que estuviese suspendido de empleo y sueldo durante todo ese tiempo. Lo hicieron para
alejarlo de comisaría y tratar de acallar las críticas de los medios de comunicación.
Reincorporado de nuevo y al frente de su equipo de siempre, que además cuenta con la incorporación de la
Inspectora Robles, quien había estado dirigiendo todo el cotarro en sustitución
de Sancho, tendrá que lidiar con un nuevo caso: el secuestro de una menor de 15
años. La víctima es Margarita Zúñiga
Pérez, hija de un concejal del ayuntamiento de Valladolid, que es raptada
cuando volvía a casa después de estar celebrando con unos amigos las fiestas
patronales.
Comienza para Sancho una carrera contrarreloj a la que se suma la
presión de sus superiores y de la opinión pública. Y por si todo esto no fuera
suficiente, a nuestro protagonista le crecen los enanos. Olafur Olafsson, un
excomisario belga, le pide ayuda a Sancho para poder salir de una espiral
autodestructiva en la que se encuentra inmerso y tocando ya fondo. Con una
existencia carente de todo valor, sabe perfectamente que su conducta es
destructiva, pero se niega a aceptarla y trata de buscar una salida. Antes de
poner fin a su mísera existencia, intenta un cambio de aires, de ahí que ponga rumbo
a Valladolid. Y la verdad es que este cambio le vendrá muy bien, porque ayudará
a Sancho con un tema inesperado en el que también se verá implicada Erika Lopategui.
Sarna con gusto
tiene una trama principal, la del secuestro, pero además cuenta con otra
subtrama que deduzco se convertirá en el tema principal de posteriores entregas
de esta saga. Esta parte de la historia está relacionada con un grupo que se
hace llamar La Congregación de los Hombres Puros, y que cuenta entre sus filas
con personas de renombre mundial que tienen a sus órdenes a sicarios
implacables que son la mano ejecutora del grupo.
Todos los personajes de
esta novela están perfectamente construidos y su autor ha
sabido dotarlos de vida, hacerlos accesibles, reales y creíbles, de carne y
hueso, tanto a los principales como a los secundarios. Me quedo con dos que
han conseguido tocarme la fibra sensible. Uno es la propia víctima, Margarita. Un
personaje un tanto extraño y del que me hubiera gustado que César ahondara mas
en ella para saber qué fue lo que le causó ese trastorno que padece. El otro es la
madre de la pequeña, quien en un principio se nos presenta como una mujer
anodina y débil, a la que la angustia y la ansiedad por la pérdida de lo que más quiere la
metamorfosean hasta proveerla de la suficiente fuerza para afrontarlo todo.
He leído pocas novelas negras en las que el crimen que se desarrolla sea el de la privación de libertad de una menor. Y menos aun que su autor hiciera particípe al lector de los diferentes puntos de vista de todos los implicados en el secuestro: el de la policía que investiga el caso, el de la familia que se enfrenta al peor viacrucis de su vida, el de los propios secuestradores y el de la víctima. Esta visión múltiple hace posible que el lector se implique de lleno en la historia. En Sarna con gusto, el autor vuelve a colocar a la ciudad de Valladolid como el escenario de esta novela negra, de ahí que la ambientación sea uno de sus puntos fuertes, ya que es la localidad natal de César.
Con algo más de
500 páginas y dividida en 25 capítulos,
siendo el último el que le da título a la novela y una especie de epílogo que transcurre mes y medio después de cerrar el caso del secuestro. La novela
está narrada en tercera persona por un narrador omnisciente y la acción se va a
desarrollar a lo largo de nueve días que serán tan intensos que acabarán
agotando física y psicológicamente a nuestro protagonista. Escrita con una
prosa sencilla (en ocasiones mordaz) y directa, cuenta además con muchos
diálogos, lo que le da agilidad y frescura a la trama. Una narrativa calificada
como audiovisual por los especialistas de este género.
Una vez más,
Cesar vuelve a dar protagonismo a la música en este libro, pero esta vez no se me ha
hecho tan pesada, quizás porque los grupos elegidos son más de mi estilo y no
incluye versos, sino refranes que son
los que dan título a cada uno de los capítulos.
En
resumen, Sarna con gusto es una novela negra inquietante, cruda, que aborda una trama original cargada de tensión. Y contiene un giro argumental final que me dejó con la
boca desencajada porque no me lo esperaba. Una lectura ágil que envuelve al lector en un ambiente cargado
de suspense y de misterio. Un libro adictivo y totalmente recomendable que rebosa de una sofisticada crueldad en todas sus páginas.
Y como siempre digo: esta es la opinión de una simple lectora, no de una crítica literaria.

Su autor:
César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y Master en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las Telecomunicaciones y la Industria Audiovisual (películas y videojuegos) hasta que en 2011 decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor. Memento mori es su primera obra de una prometedora producción novelística que cosechó grandes exitos tanto de ventas como de críticas y obtuvo el Premio Racimo de Literatura 2012. constituía la primera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est, por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias forenses 2014.
























